Concordancia de la Biblia Reina-Valera
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(19) ¿Cuánto menos á aquel que no hace acepción de personas de príncipes, ni el rico es de él más respetado que el pobre? porque todos son obras de sus manos.
(23) No carga pues él al hombre más de lo justo, para que vaya con Dios á juicio.
(31) De seguro conviene se diga á Dios: Llevado he ya castigo, no más ofenderé:
(32) Enséñame tú lo que yo no veo: que si hice mal, no lo haré más.
(2) ¿Piensas ser conforme á derecho esto que dijiste: Más justo soy yo que Dios?
(5) Mira á los cielos, y ve, y considera que las nubes son más altas que tú.
(11) Que nos enseña más que á las bestias de la tierra, y nos hace sabios más que las aves del cielo?
(11) Que nos enseña más que á las bestias de la tierra, y nos hace sabios más que las aves del cielo?
(14) Aunque más digas, No lo mirará; haz juicio delante de él, y en él espera.
(13) Empero los hipócritas de corazón lo irritarán más, y no clamarán cuando él los atare.
(21) Guárdate, no tornes á la iniquidad; pues ésta escogiste más bien que la aflicción.
(20) ¿Será preciso contarle cuando yo hablaré? Por más que el hombre razone, quedará como abismado.
(34) A más de eso respondió Jehová á Job, y dijo:
(8) Pon tu mano sobre él; te acordarás de la batalla, y nunca más tornarás.
(12) Y bendijo Jehová la postrimería de Job más que su principio; porque tuvo catorce mil ovejas, y seis mil camellos, y mil yuntas de bueyes, y mil asnas.
(7) Tú diste alegría en mi corazón, más que tienen ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto.
(20) Pon, oh Jehová, temor en ellos: conozcan las gentes que son no más que hombres. (Selah.)
(18) Para juzgar al huérfano y al pobre, á fin de que no vuelva más á hacer violencia el hombre de la tierra.
(8) Cercando andan los malos, mientras son exaltados los más viles de los hijos de los hombres.
(17) Libróme de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo.
(10) Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
(10) Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
(10) Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
(10) Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja?
(12) Porque me han cercado males hasta no haber cuento: hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.
(2) Haste hermoseado más que los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios: por tanto Dios te ha bendecido para siempre.
(2) Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
(2) Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
(7) Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.
(3) Amaste el mal más que el bien; la mentira más que hablar justicia. (Selah.)
(3) Amaste el mal más que el bien; la mentira más que hablar justicia. (Selah.)
(21) Ablandan más que manteca su boca, pero guerra hay en su corazón: suavizan sus palabras más que el aceite, mas ellas son cuchillos.
(21) Ablandan más que manteca su boca, pero guerra hay en su corazón: suavizan sus palabras más que el aceite, mas ellas son cuchillos.
(5) Que no oye la voz de los que encantan, por más hábil que el encantador sea.
(2) Desde el cabo de la tierra clamaré á ti, cuando mi corazón desmayare: á la peña más alta que yo me conduzcas.
(5) Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salud, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines de la mar.
(17) Los carros de Dios son veinte mil, y más millares de ángeles. El Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario.
(4) Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: he venido pues á pagar lo que no he tomado.
(31) Y agradará á Jehová más que sacrificio de buey, ó becerro que echa cuernos y uñas.
(9) No vemos ya nuestras señales: no hay más profeta; ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo.
(4) Ilustre eres tú; fuerte, más que los montes de caza.
(7) ¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más á amar?
(31) Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató los más robustos de ellos, y derribó los escogidos de Israel.
(4) Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser pueblo, y no haya más memoria del nombre de Israel.
(2) Ama Jehová las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob.
(5) Libre entre los muertos, como los matados que yacen en el sepulcro, que no te acuerdas más de ellos, y que son cortados de tu mano.
(10) Los días de nuestra edad son setenta años; que si en los más robustos son ochenta años, con todo su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos.
(4) Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas de la mar.
(4) Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas de la mar.
(16) Que pasó el viento por ella, y pereció: y su lugar no la conoce más.