Concordancia de la Biblia Reina-Valera
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(6) Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin.
(13) Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.
(19) Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días!
(22) Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
(35) El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
(37) Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.
(4) Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.
(9) Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id antes á los que venden, y comprad para vosotras.
(12) Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
(18) Mas el que había recibido uno, fué y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
(11) Porque siempre tendréis pobres con vosotros, mas á mí no siempre me tendréis.
(24) A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.
(32) Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.
(41) Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma.
(56) Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole.
(58) Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del pontífice; y entrando dentro, estábase sentado con los criados, para ver el fin.
(60) Y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se llegaban; mas á la postre vinieron dos testigos falsos,
(63) Mas Jesús callaba. Respondiendo el pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.
(70) Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.
(4) Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da á nosotros? Viéraslo tú.
(7) Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros.
(20) Mas los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, persuadieron al pueblo que pidiese á Barrabás, y á Jesús matase.
(23) Y el presidente les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban más, diciendo: Sea crucificado.
(50) Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.
(16) Mas los once discípulos se fueron á Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.
(17) Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban.
(8) Yo á la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con Espíritu Santo.
(14) Mas después que Juan fué encarcelado, Jesús vino á Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,
(45) Mas él salido, comenzó á publicarlo mucho, y á divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venían á él de todas partes.
(17) Y oyéndolo Jesús, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, mas los que tienen mal. No he venido á llamar á los justos, sino á los pecadores.
(20) Mas vendrán días, cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos días ayunarán.
(22) Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.
(4) Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábado, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla? Mas ellos callaban.
(7) Mas Jesús se apartó á la mar con sus discípulos: y le siguió gran multitud de Galilea, y de Judea,
(12) Mas él les reñía mucho que no le manifestasen.
(29) Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, mas está expuesto á eterno juicio.
(29) Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, mas está expuesto á eterno juicio.
(6) Mas salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz, se secó.
(11) Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas á los que están fuera, por parábolas todas las cosas;
(15) Y éstos son los de junto al camino: en los que la palabra es sembrada: mas después que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la palabra que fué sembrada en sus corazones.
(17) Mas no tienen raíz en sí, antes son temporales, que en levantándose la tribulación ó la persecución por causa de la palabra, luego se escandalizan.
(19) Mas los cuidados de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando, ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
(32) Mas después de sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan morar bajo su sombra.
(34) Y sin parábola no les hablaba; mas á sus discípulos en particular declaraba todo.
(4) Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.
(19) Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.
(36) Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.
(39) Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.
(40) Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.
(43) Mas él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.