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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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mas (2,598 apariciones)

(31) Mas él con mayor porfía decía: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo.

(38) Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad es presto, mas la carne enferma.

(52) Mas él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo.

(55) Y los príncipes de los sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle á la muerte; mas no lo hallaban.

(56) Porque muchos decían falso testimonio contra él; mas sus testimonios no concertaban.

(59) Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos.

(61) Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió á preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?

(68) Mas él negó, diciendo: No conozco, ni sé lo que dices. Y se salió fuera á la entrada; y cantó el gallo.

(70) Mas él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez á Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres Galileo, y tu habla es semejante.

(5) Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.

(11) Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron á la multitud, que les soltase antes á Barrabás.

(14) Mas Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucifícale.

(23) Y le dieron á beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.

(37) Mas Jesús, dando una grande voz, espiró.

(6) Mas él les dice: No os asustéis: buscáis á Jesús Nazareno, el que fué crucificado; resucitado há, no está aquí; he aquí el lugar en donde le pusieron.

(7) Mas id, decid á sus discípulos y á Pedro, que él va antes que vosotros á Galilea: allí le veréis, como os dijo.

(9) Mas como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente á María Magdalena, de la cual había echado siete demonios.

(12) Mas después apareció en otra forma á dos de ellos que iban caminando, yendo al campo.

(16) El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

(13) Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan.

(29) Mas ella, cuando le vió, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutación fuese ésta.

(10) Mas el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

(19) Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón.

(39) Mas como cumplieron todas las cosas según la ley del Señor, se volvieron á Galilea, á su ciudad de Nazaret.

(45) Mas como no le hallasen, volvieron á Jerusalem buscándole.

(50) Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.

(16) Respondió Juan, diciendo á todos: Yo, á la verdad, os bautizo en agua; mas viene quien es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: él os bautizará en Espíritu Santo y fuego;

(4) Y Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios.

(25) Mas en verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fué cerrado por tres años y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra;

(27) Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fué limpio, sino Naamán el Siro.

(30) Mas él, pasando por medio de ellos, se fué.

(41) Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo.

(43) Mas él les dijo: Que también á otras ciudades es necesario que anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.

(5) Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red.

(14) Y él le mandó que no lo dijese á nadie: Mas ve, díjole, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, para testimonio á ellos.

(16) Mas él se apartaba á los desiertos, y oraba.

(38) Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva.

(8) Mas él sabía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él levantándose, se puso en pie.

(24) Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque tenéis vuestro consuelo.

(27) Mas á vosotros los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen;

(40) El discípulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el maestro, será perfecto.

(48) Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río dió con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre la peña.

(49) Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; en la cual el río dió con ímpetu, y luego cayó; y fué grande la ruina de aquella casa.

(6) Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;

(7) Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano.

(25) Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un hombre cubierto de vestidos delicados? He aquí, los que están en vestido precioso, y viven en delicias, en los palacios de los reyes están.

(26) Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un profeta? También os digo, y aun más que profeta.

(28) Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.

(30) Mas los Fariseos y los sabios de la ley, desecharon el consejo de Dios contra sí mismos, no siendo bautizados de él.

(35) Mas la sabiduría es justificada de todos sus hijos.