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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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pues (1,488 apariciones)

(11) Procuremos pues de entrar en aquel reposo; que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

(16) Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.

(2) Que se pueda compadecer de los ignorantes y extraviados, pues que él también está rodeado de flaqueza;

(4) Mirad pues cuán grande fué éste, al cual aun Abraham el patriarca dió diezmos de los despojos.

(11) Si pues la perfección era por el sacerdocio Levítico (porque debajo de él recibió el pueblo la ley) ¿qué necesidad había aún de que se levantase otro sacerdote según el orden de Melchîsedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

(12) Pues mudado el sacerdocio, necesario es que se haga también mudanza de la ley.

(17) Pues se da testimonio de él: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melchîsedec.

(23) Fué, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas; empero las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que éstos.

(18) Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por pecado.

(35) No perdáis pues vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón:

(1) ES pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.

(3) Reducid pues á vuestro pensamiento á aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, porque no os fatiguéis en vuestros ánimos desmayando.

(13) Salgamos pues á él fuera del real, llevando su vituperio.

(7) No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor.

(24) Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

(4) Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

(7) Someteos pues á Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá.

(17) El pecado, pues, está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace.

(7) Pues, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía.

(1) DEJANDO pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones,

(7) Ella es pues honor á vosotros que creéis: mas para los desobedientes, la piedra que los edificadores reprobaron, ésta fué hecha la cabeza del ángulo;

(13) Sed pues sujetos á toda ordenación humana por respeto á Dios: ya sea al rey, como á superior;

(21) Porque para esto sois llamados; pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigáis sus pisadas:

(1) PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estad armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado;

(7) Mas el fin de todas las cosas se acerca: sed pues templados, y velad en oración.

(6) Humillaos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo;

(11) Pues como todas estas cosas han de ser deshechas, ¿qué tales conviene que vosotros seáis en santas y pías conversaciones,

(17) Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardaos que por el error de los abominables no seáis juntamente extraviados, y caigáis de vuestra firmeza.

(24) Pues lo que habéis oído desde el principio, sea permaneciente en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio fuere permaneciente en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.

(4) Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley.

(17) En esto es perfecto el amor con nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

(8) Nosotros, pues, debemos recibir á los tales, para que seamos cooperadores á la verdad.

(5) Os quiero pues amonestar, ya que alguna vez habéis sabido esto, que el Señor habiendo salvado al pueblo de Egipto, después destruyó á los que no creían:

(24) A aquel, pues, que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros delante de su gloria irreprensibles, con grande alegría,

(5) Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto á ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

(3) Acuérdate pues de lo que has recibido y has oído, y guárdalo, y arrepiéntete. Y si no velares, vendré á ti como ladrón, y no sabrás en qué hora vendré á ti.

(19) Yo reprendo y castigo á todos los que amo: sé pues celoso, y arrepiéntete.

(6) Porque ellos derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado á beber sangre; pues lo merecen.