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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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qué (1,161 apariciones)

(13) Oh Dios, en santidad es tu camino: ¿qué Dios grande como el Dios nuestro?

(12) ¿Por qué aportillaste sus vallados, y la vendimian todos los que pasan por el camino?

(14) ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿por qué escondes de mí tu rostro?

(14) ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma? ¿por qué escondes de mí tu rostro?

(47) Acuérdate de cuán corto sea mi tiempo: ¿por qué habrás criado en vano á todos los hijos del hombre?

(48) ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿librarás su vida del poder del sepulcro? (Selah.)

(5) ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?

(6) Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, y vosotros, collados, como corderitos?

(2) Por qué dirán las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?

(12) ¿Qué pagaré á Jehová por todos sus beneficios para conmigo?

(9) BETH ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

(3) ¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, oh lengua engañosa?

(3) ¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, oh lengua engañosa?

(3) Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿ó el hijo del hombre, para que lo estimes?

(28) No digas á tu prójimo: Ve, y vuelve, y mañana te daré; cuando tienes contigo qué darle.

(19) El camino de los impíos es como la oscuridad: no saben en qué tropiezan.

(20) ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la ajena, y abrazarás el seno de la extraña?

(16) ¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, no teniendo entendimiento?

(27) Si no tuvieres para pagar, ¿por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?

(8) No salgas á pleito presto, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya dejado confuso.

(1) NO te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.

(11) Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, y tendré qué responder al que me deshonrare.

(2) ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿y qué, hijo de mis deseos?

(2) ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿y qué, hijo de mis deseos?

(2) ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿y qué, hijo de mis deseos?

(3) ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?

(9) ¿Qué es lo que fué? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará: y nada hay nuevo debajo del sol.

(9) ¿Qué es lo que fué? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará: y nada hay nuevo debajo del sol.

(2) A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto?

(12) Después torné yo á mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; (porque ¿qué hombre hay que pueda seguir al rey en lo que ya hicieron?)

(15) Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio me sucederá también á mí: ¿para qué pues he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad.

(22) Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y fatiga de su corazón, con que debajo del sol él se afanara?

(9) ¿Qué provecho tiene el que trabaja en lo que trabaja?

(6) No sueltes tu boca para hacer pecar á tu carne; ni digas delante del ángel, que fué ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se aire á causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?

(11) Cuando los bienes se aumentan, también se aumentan sus comedores. ¿Qué bien, pues, tendrá su dueño, sino verlos con sus ojos?

(16) Este también es un gran mal, que como vino, así haya de volver. ¿Y de qué le aprovechó trabajar al viento?

(8) Porque ¿qué más tiene el sabio que el necio? ¿qué más tiene el pobre que supo caminar entre los vivos?

(8) Porque ¿qué más tiene el sabio que el necio? ¿qué más tiene el pobre que supo caminar entre los vivos?

(11) Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad. ¿Qué más tiene el hombre?

(12) Porque ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sombra? Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol?

(10) Nunca digas: ¿Qué es la causa que los tiempos pasados fueron mejores que éstos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría.

(16) No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso: ¿por qué te destruirás?

(17) No hagas mal mucho, ni seas insensato: ¿por qué morirás antes de tu tiempo?

(4) Pues la palabra del rey es con potestad, ¿y quién le dirá, Qué haces?

(7) Hazme saber, ó tú á quien ama mi alma, dónde repastas, dónde haces tener majada al medio día: porque, ¿por qué había yo de estar como vagueando tras los rebaños de tus compañeros?

(9) ¿Qué es tu amado más que otro amado, oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿qué es tu amado más que otro amado, que así nos conjuras?

(9) ¿Qué es tu amado más que otro amado, oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿qué es tu amado más que otro amado, que así nos conjuras?

(13) Tórnate, tórnate, oh Sulamita; tórnate, tórnate, y te miraremos. ¿Qué veréis en la Sulamita? Como la reunión de dos campamentos.

(6) ¡Qué hermosa eres, y cuán suave, oh amor deleitoso!

(8) Tenemos una pequeña hermana, que no tiene pechos: ¿qué haremos á nuestra hermana cuando de ella se hablare?