Concordancia de la Biblia Reina-Valera
qué (1,161 apariciones)
(6) Entró pues Amán, y el rey le dijo: ¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el rey? Y dijo Amán en su corazón: ¿A quién deseará el rey hacer honra más que á mí?
(12) Y dijo el rey á la reina Esther: En Susán, capital del reino, han muerto los Judíos y destruído á quinientos hombres, y á diez hijos de Amán; ¿qué habrán hecho en las otras provincias del rey? ¿Cuál pues es tu petición, y te será concedida? ¿ó qué más es tu demanda, y será hecho?
(12) Y dijo el rey á la reina Esther: En Susán, capital del reino, han muerto los Judíos y destruído á quinientos hombres, y á diez hijos de Amán; ¿qué habrán hecho en las otras provincias del rey? ¿Cuál pues es tu petición, y te será concedida? ¿ó qué más es tu demanda, y será hecho?
(11) ¿Por qué no morí yo desde la matriz, o fuí traspasado en saliendo del vientre?
(12) ¿Por qué me previnieron las rodillas? ¿y para qué las tetas que mamase?
(12) ¿Por qué me previnieron las rodillas? ¿y para qué las tetas que mamase?
(16) O ¿por qué no fuí escondido como aborto, como los pequeñitos que nunca vieron luz?
(20) ¿Por qué se da luz al trabajado, y vida á los de ánimo en amargura,
(23) ¿Por qué al hombre que no sabe por donde vaya, y al cual Dios ha encerrado?
(24) Enseñadme, y yo callaré: y hacedme entender en qué he errado.
(25) ¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud! Mas ¿qué reprende el que reprende de vosotros?
(17) ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, y que pongas sobre él tu corazón,
(20) Pequé, ¿qué te haré, oh Guarda de los hombres? ¿por qué me has puesto contrario á ti, y que á mí mismo sea pesado?
(20) Pequé, ¿qué te haré, oh Guarda de los hombres? ¿por qué me has puesto contrario á ti, y que á mí mismo sea pesado?
(21) ¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad? porque ahora dormiré en el polvo, y si me buscares de mañana, ya no seré.
(12) He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir? ¿Quién le dirá, Qué haces?
(29) Yo soy impío, ¿para qué trabajaré en vano?
(2) Diré á Dios: no me condenes; hazme entender por qué pleiteas conmigo.
(18) ¿Por qué me sacaste de la matriz? Habría yo espirado, y no me vieran ojos.
(8) Es más alto que los cielos: ¿qué harás? Es más profundo que el infierno: ¿cómo lo conocerás?
(9) ¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo?
(14) ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi mano?
(24) ¿Por qué escondes tu rostro, y me cuentas por tu enemigo?
(26) ¿Por qué escribes contra mí amarguras, y me haces cargo de los pecados de mi mocedad?
(9) ¿Qué sabes tú que no sepamos? ¿qué entiendes que no se halle en nosotros?
(9) ¿Qué sabes tú que no sepamos? ¿qué entiendes que no se halle en nosotros?
(12) ¿Por qué te enajena tu corazón, y por qué guiñan tus ojos,
(12) ¿Por qué te enajena tu corazón, y por qué guiñan tus ojos,
(14) ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio, y que se justifique el nacido de mujer?
(3) ¿Tendrán fin las palabras ventosas? ó ¿qué te animará á responder?
(3) ¿Por qué somos tenidos por bestias, y en vuestros ojos somos viles?
(22) ¿Por qué me perseguís como Dios, y no os hartáis de mis carnes?
(28) Mas debierais decir: ¿Por qué lo perseguimos? ya que la raíz del negocio en mí se halla.
(7) Con su estiércol perecerá para siempre: los que le hubieren visto, dirán: ¿Qué es de él?
(4) ¿Hablo yo á algún hombre? y ¿por qué no se ha de angustiar mi espíritu?
(7) ¿Por qué viven los impíos, y se envejecen, y aun crecen en riquezas?
(15) ¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿y de qué nos aprovechará que oremos á él?
(21) Porque ¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí, siendo cortado el número de sus meses?
(28) Porque decís: ¿Qué es de la casa del príncipe, y qué de la tienda de las moradas de los impíos?
(28) Porque decís: ¿Qué es de la casa del príncipe, y qué de la tienda de las moradas de los impíos?
(13) ¿Y dirás tú: Qué sabe Dios? ¿cómo juzgará por medio de la oscuridad?
(17) Que decían á Dios: Apártate de nosotros. ¿Y qué les había hecho el Omnipotente?
(17) ¿Por qué no fuí yo cortado delante de las tinieblas, y cubrió con oscuridad mi rostro?
(1) PUESTO que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso, ¿por qué los que le conocen no ven sus días?
(2) ¿En qué ayudaste al que no tiene fuerza? ¿has amparado al brazo sin fortaleza?
(3) ¿En qué aconsejaste al que no tiene ciencia, y mostraste bien sabiduría?
(12) He aquí que todos vosotros lo habéis visto: ¿por qué pues os desvanecéis con fantasía?
(2) Porque ¿para qué yo habría menester la fuerza de sus manos, en los cuales había perecido con el tiempo?
(2) Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios, y qué heredad el Omnipotente de las alturas?
(2) Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios, y qué heredad el Omnipotente de las alturas?