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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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rostro (305 apariciones)

(23) Y todos los reyes de la tierra procuraban ver el rostro de Salomón, por oir su sabiduría, que Dios había puesto en su corazón:

(3) Entonces él tuvo temor; y puso Josaphat su rostro para consultar á Jehová, é hizo pregonar ayuno á todo Judá.

(18) Entonces Josaphat se inclinó rostro por tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalem se postraron delante de Jehová, y adoraron á Jehová.

(9) Porque si os volviereis á Jehová, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarán misericordia delante de los que los tienen cautivos, y volverán á esta tierra: porque Jehová vuestro Dios es clemente y misericordioso, y no volverá de vosotros su rostro, si vosotros os volviereis á él.

(21) Y Jehová envió un ángel, el cual hirió á todo valiente y esforzado, y á los jefes y capitanes en el campo del rey de Asiria. Volvióse por tanto con vergüenza de rostro á su tierra; y entrando en el templo de su dios, allí lo mataron á cuchillo los que habían salido de sus entrañas.

(22) Mas Josías no volvió su rostro de él, antes disfrazóse para darle batalla, y no atendió á las palabras de Nechâo, que eran de boca de Dios; y vino á darle la batalla en el campo de Megiddo.

(6) Y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro á ti: porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo.

(7) Desde los días de nuestros padres hasta este día estamos en grande culpa; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes, y nuestros sacerdotes, hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, á cuchillo, á cautiverio, y á robo, y á confusión de rostro, como hoy día.

(2) Díjome el rey: ¿Por qué está triste tu rostro, pues no estás enfermo? No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera.

(3) Y dije al rey: El rey viva para siempre. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas del fuego?

(5) Y no cubras su iniquidad, ni su pecado sea raído delante de tu rostro; porque se airaron contra los que edificaban.

(8) Volvió después el rey del huerto del palacio al aposento del banquete del vino, y Amán había caído sobre el lecho en que estaba Esther. Entonces dijo el rey: ¿También para forzar la reina, estando conmigo en casa? Como esta palabra salió de la boca del rey, el rostro de Amán fué cubierto.

(11) Mas extiende ahora tu mano, y toca á todo lo que tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro.

(5) Mas extiende ahora tu mano, y toca á su hueso y á su carne, y verás si no te blasfema en tu rostro.

(16) Paróse un fantasma delante de mis ojos, cuyo rostro yo no conocí, y quedo, oí que decía:

(24) La tierra es entregada en manos de los impíos, y él cubre el rostro de sus jueces. Si no es él, ¿quién es? ¿dónde está?

(15) Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte y no temerás:

(20) A lo menos dos cosas no hagas conmigo; entonces no me esconderé de tu rostro:

(24) ¿Por qué escondes tu rostro, y me cuentas por tu enemigo?

(20) Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; demudarás su rostro, y enviaráslo.

(27) Porque cubrió su rostro con su gordura, é hizo pliegues sobre los ijares;

(8) Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.

(16) Mi rostro está enlodado con lloro, y mis párpados entenebrecidos:

(26) Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás á Dios tu rostro.

(17) ¿Por qué no fuí yo cortado delante de las tinieblas, y cubrió con oscuridad mi rostro?

(15) El ojo del adúltero está aguardando la noche, diciendo: No me verá nadie: y esconde su rostro.

(24) Si me reía con ellos, no lo creían: y no abatían la luz de mi rostro.

(10) Abomínanme, aléjanse de mí, y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.

(11) Porque Dios desató mi cuerda, y me afligió, por eso se desenfrenaron delante de mi rostro.

(29) Y si él diere reposo, ¿quién inquietará? si escondiere el rostro, ¿quién lo mirará? Esto sobre una nación, y lo mismo sobre un hombre;

(25) Hace burla del espanto, y no teme, ni vuelve el rostro delante de la espada.

(14) ¿Quién abrirá las puertas de su rostro? Los órdenes de sus dientes espantan.

(6) Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.

(4) El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos.

(11) Dice en su corazón: Dios está olvidado, ha encubierto su rostro; nunca lo verá.

(7) Porque el justo Jehová ama la justicia: al recto mirará su rostro.

(1) Al Músico principal: Salmo de David. ¿HASTA cuándo, Jehová? ¿me olvidarás para siempre? ¿hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?

(11) Me mostrarás la senda de la vida: hartura de alegrías hay con tu rostro; deleites en tu diestra para siempre.

(2) De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud.

(15) Yo en justicia veré tu rostro: seré saciado cuando despertare á tu semejanza.

(6) Porque lo has bendecido para siempre; llenástelo de alegría con tu rostro.

(24) Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, ni de él escondió su rostro; sino que cuando clamó á él, oyóle.

(6) Tal es la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.)

(8) Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová.

(8) Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová.

(9) No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira á tu siervo: mi ayuda has sido; no me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.

(7) Porque tú, Jehová, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fuí conturbado.

(16) Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo: sálvame por tu misericordia.

(20) Los esconderás en el secreto de tu rostro de las arrogancias del hombre: los pondrás en un tabernáculo á cubierto de contención de lenguas.

(3) Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.