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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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señor (1,473 apariciones)

(22) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

(22) Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

(2) Y he aquí un leproso vino, y le adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.

(6) Y diciendo: Señor, mi mozo yace en casa paralítico, gravemente atormentado.

(8) Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará.

(21) Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dame licencia para que vaya primero, y entierre á mi padre.

(25) Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.

(28) Y llegado á la casa, vinieron á él los ciegos; y Jesús les dice: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dicen: Sí, Señor.

(38) Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros á su mies.

(24) El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.

(25) Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de la familia llamaron Beelzebub, ¿cuánto más á los de su casa?

(25) En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado á los niños.

(8) Porque Señor es del sábado el Hijo del hombre.

(27) Y llegándose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿de dónde, pues, tiene cizaña?

(51) Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Sí, Señor.

(28) Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo vaya á ti sobre las aguas.

(30) Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame.

(22) Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija es malamente atormentada del demonio.

(25) Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme.

(27) Y ella dijo: Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.

(22) Y Pedro, tomándolo aparte, comenzó á reprenderle, diciendo: Señor, ten compasión de ti: en ninguna manera esto te acontezca.

(4) Y respondiendo Pedro, dijo á Jesús: Señor, bien es que nos quedemos aquí: si quieres, hagamos aquí tres pabellones: para ti uno, y para Moisés otro, y otro para Elías.

(15) Y diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.

(21) Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete?

(25) Mas á éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y á su mujer é hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase.

(26) Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

(27) El señor, movido á misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.

(31) Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon á su señor todo lo que había pasado.

(32) Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:

(34) Entonces su señor, enojado, le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.

(8) Y cuando fué la tarde del día, el señor de la viña dijo á su mayordomo: Llama á los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.

(30) Y he aquí dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.

(31) Y la gente les reñía para que callasen; mas ellos clamaban más, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.

(33) Ellos le dicen: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.

(3) Y si alguno os dijere algo, decid: El Señor los ha menester. Y luego los dejará.

(9) Y las gentes que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

(30) Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fué.

(40) Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará á aquellos labradores?

(42) Díceles Jesús: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, ésta fué hecha por cabeza de esquina: por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

(37) Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente.

(43) El les dice: ¿Pues cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo:

(44) Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies?

(44) Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies?

(45) Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su Hijo?

(39) Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

(42) Velad pues, porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor.

(45) ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su familia para que les dé alimento á tiempo?

(46) Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare haciendo así.

(48) Y si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor se tarda en venir:

(50) Vendrá el señor de aquel siervo en el día que no espera, y á la hora que no sabe,