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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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señor (1,473 apariciones)

(8) El entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aún este año, hasta que la excave, y estercole.

(15) Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en sábado su buey ó su asno del pesebre, y lo lleva á beber?

(23) Y díjole uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

(25) Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis á estar fuera, y llamar á la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis.

(25) Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis á estar fuera, y llamar á la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo os dirá: No os conozco de dónde seáis.

(35) He aquí, os es dejada vuestra casa desierta: y os digo que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.

(21) Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.

(22) Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.

(23) Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos á entrar, para que se llene mi casa.

(3) Entonces el mayordomo dijo dentro de sí: ¿Qué haré? que mi señor me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, tengo vergüenza.

(5) Y llamando á cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: ¿Cuánto debes á mi señor?

(5) Y llamando á cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: ¿Cuánto debes á mi señor?

(8) Y alabó el señor al mayordomo malo por haber hecho discretamente; porque los hijos de este siglo son en su generación más sagaces que los hijos de luz.

(5) Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.

(6) Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diréis á este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecerá.

(37) Y respondiendo, le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las águilas.

(6) Y dijo el Señor: Oid lo que dice el juez injusto.

(41) Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.

(8) Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.

(8) Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.

(16) Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

(18) Y vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha hecho cinco minas.

(20) Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañizuelo:

(25) Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.

(31) Y si alguien os preguntare, ¿por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo ha menester.

(34) Y ellos dijeron: Porque el Señor lo ha menester.

(38) Diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor: paz en el cielo, y gloria en lo altísimo!

(13) Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré mi hijo amado: quizás cuando á éste vieren, tendrán respeto.

(15) Y echáronle fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué pues, les hará el señor de la viña?

(37) Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moisés lo enseñó en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.

(42) Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,

(42) Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,

(44) Así que David le llama Señor: ¿cómo pues es su hijo?

(31) Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como á trigo;

(33) Y él le dijo: Señor, pronto estoy á ir contigo aun á cárcel y á muerte.

(38) Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí dos espadas. Y él les dijo: Basta.

(49) Y viendo los que estaban con él lo que había de ser, le dijeron: Señor, ¿heriremos á cuchillo?

(61) Entonces, vuelto el Señor, miró á Pedro: y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

(61) Entonces, vuelto el Señor, miró á Pedro: y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

(3) Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

(34) Que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido á Simón.

(23) Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta.

(11) La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?

(15) La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá á sacarla.

(19) Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.

(49) El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.

(7) Señor, le respondió el enfermo, no tengo hombre que me meta en el estanque cuando el agua fuere revuelta; porque entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido.

(23) Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber el Señor dado gracias;

(34) Y dijéronle: Señor, danos siempre este pan.

(68) Y respondióle Simón Pedro: Señor, ¿á quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna.