Concordancia de la Biblia Reina-Valera
sino (584 apariciones)
(22) Siervos, obedeced en todo á vuestros amos carnales, no sirviendo al ojo, como los que agradan á los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo á Dios:
(4) Sino según fuimos aprobados de Dios para que se nos encargase el evangelio, así hablamos; no como los que agradan á los hombres, sino á Dios, el cual prueba nuestros corazones.
(4) Sino según fuimos aprobados de Dios para que se nos encargase el evangelio, así hablamos; no como los que agradan á los hombres, sino á Dios, el cual prueba nuestros corazones.
(13) Por lo cual, también nosotros damos gracias á Dios sin cesar, de que habiendo recibido la palabra de Dios que oísteis de nosotros, recibisteis no palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, el cual obra en vosotros los que creísteis.
(7) Porque no nos ha llamado Dios á inmundicia, sino á santificación.
(8) Así que, el que menosprecia, no menosprecia á hombre, sino á Dios, el cual también nos dió su Espíritu Santo.
(9) Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salud por nuestro Señor Jesucristo;
(9) No porque no tuviésemos potestad, sino por daros en nosotros un dechado, para que nos imitaseis.
(11) Porque oímos que andan algunos entre vosotros fuera de orden, no trabajando en nada, sino ocupados en curiosear.
(15) Mas no lo tengáis como á enemigo, sino amonestadle como á hermano.
(9) Conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,
(10) Sino de buenas obras, como conviene á mujeres que profesan piedad.
(12) Porque no permito á la mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre el hombre, sino estar en silencio.
(14) Y Adam no fué engañado, sino la mujer, siendo seducida, vino á ser envuelta en transgresión:
(3) No amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias, sino moderado, no litigioso, ajeno de avaricia;
(1) NO reprendas al anciano, sino exhórtale como á padre: á los más jóvenes, como á hermanos;
(13) Y aun también se acostumbran á ser ociosas, á andar de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también parleras y curiosas, hablando lo que no conviene.
(19) Contra el anciano no recibas acusación sino con dos ó tres testigos.
(23) No bebas de aquí adelante agua, sino usa de un poco de vino por causa del estómago, y de tus continuas enfermedades.
(17) A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos:
(7) Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.
(20) Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro: y asimismo unos para honra, y otros para deshonra.
(24) Que el siervo del Señor no debe ser litigioso, sino manso para con todos, apto para enseñar, sufrido;
(8) Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo á mí, sino también á todos los que aman su venida.
(8) Sino hospedador, amador de lo bueno, templado, justo, santo, continente;
(2) Que á nadie infamen, que no sean pendencieros, sino modestos, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.
(14) Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de necesidad, sino voluntario.
(16) Porque ciertamente no tomó á los ángeles, sino á la simiente de Abraham tomó.
(18) ¿Y á quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino á aquellos que no obedecieron?
(4) Ni nadie toma para sí la honra, sino el que es llamado de Dios, como Aarón.
(16) El cual no es hecho conforme á la ley del mandamiento carnal, sino según la virtud de vida indisoluble;
(24) Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios.
(27) Sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar á los adversarios.
(39) Pero nosotros no somos tales que nos retiremos para perdición, sino fieles para ganancia del alma.
(13) Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.
(11) Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia á los que en él son ejercitados.
(14) Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y cebado.
(25) Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho.
(26) Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana.
(15) Que esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica.
(11) Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano, y juzga á su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga á la ley; pero si tú juzgas á la ley, no eres guardador de la ley, sino juez.
(12) Mas sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por otro cualquier juramento; sino vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no; porque no caigáis en condenación.
(12) A los cuales fué revelado, que no para sí mismos, sino para nosotros administraban las cosas que ahora os son anunciadas de los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; en las cuales desean mirar los ángeles.
(15) Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación:
(19) Sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación:
(23) Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.
(16) Como libres, y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios.
(18) Siervos, sed sujetos con todo temor á vuestros amos; no solamente á los buenos y humanos, sino también á los rigurosos.
(23) Quien cuando le maldecían, no retornaba maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino remitía la causa al que juzga justamente:
(4) Sino el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios.