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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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sino (584 apariciones)

(3) Digo pues por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme á la medida de fe que Dios repartió á cada uno.

(1) TODA alma se someta á las potestades superiores; porque no hay potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas.

(3) Porque los magistrados no son para temor al que bien hace, sino al malo. ¿Quieres pues no temer la potestad? haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;

(8) No debáis á nadie nada, sino amaros unos á otros; porque el que ama al prójimo, cumplió la ley.

(17) Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo.

(21) Sino, como está escrito: A los que no fué anunciado de él, verán: y los que no oyeron, entenderán.

(18) Porque los tales no sirven al Señor nuestro Jesucristo, sino á sus vientres; y con suaves palabras y bendiciones engañan los corazones de los simples.

(14) Doy gracias á Dios, que á ninguno de vosotros he bautizado, sino á Crispo y á Gayo;

(17) Porque no me envió Cristo á bautizar, sino á predicar el evangelio: no en sabiduría de palabras, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo.

(2) Porque no me propuse saber algo entre vosotros, sino á Jesucristo, y á éste crucificado.

(11) Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

(11) Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

(12) Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado;

(1) DE manera que yo, hermanos, no pude hablaros como á espirituales, sino como á carnales, como á niños en Cristo.

(7) Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento.

(19) Empero iré presto á vosotros, si el Señor quisiere; y entenderé, no las palabras de los que andan hinchados, sino la virtud.

(20) Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en virtud.

(8) Así que hagamos fiesta, no en la vieja levadura, ni en la levadura de malicia y de maldad, sino en ázimos de sinceridad y de verdad.

(6) Sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los infieles?

(13) Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; empero y á él y á ellas deshará Dios. Mas el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo:

(4) La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido: é igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer.

(4) La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido: é igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer.

(10) Mas á los que están juntos en matrimonio, denuncio, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se aparte del marido;

(19) La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es; sino la observancia de las mandamientos de Dios.

(35) Esto empero digo para vuestro provecho; no para echaros lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os lleguéis al Señor.

(37) Pero el que está firme en su corazón, y no tiene necesidad, sino que tiene libertad de su voluntad, y determinó en su corazón esto, el guardar su hija virgen, bien hace.

(13) No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

(24) Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

(29) La conciencia, digo, no tuya, sino del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?

(33) Como también yo en todas las cosas complazco á todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.

(8) Porque el varón no es de la mujer, sino la mujer del varón.

(9) Porque tampoco el varón fué criado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.

(17) Esto empero os denuncio, que no alabo, que no por mejor sino por peor os juntáis.

(3) Por tanto os hago saber, que nadie que hable por Espíritu de Dios, llama anatema á Jesús; y nadie puede llamar á Jesús Señor, sino por Espíritu Santo.

(14) Pues ni tampoco el cuerpo es un miembro, sino muchos.

(25) Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se interesen los unos por los otros.

(2) Porque el que habla en lenguas, no habla á los hombres, sino á Dios; porque nadie le entiende, aunque en espíritu hable misterios.

(20) Hermanos, no seáis niños en el sentido, sino sed niños en la malicia: empero perfectos en el sentido.

(22) Así que, las lenguas por señal son, no á los fieles, sino á los infieles: mas la profecía, no á los infieles, sino á los fieles.

(22) Así que, las lenguas por señal son, no á los fieles, sino á los infieles: mas la profecía, no á los infieles, sino á los fieles.

(33) Porque Dios no es Dios de disensión, sino de paz; como en todas las iglesias de los santos.

(34) Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley dice.

(10) Empero por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que fué conmigo.

(37) Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo, ó de otro grano:

(46) Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.

(9) Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos respuesta de muerte, para que no confiemos en nosotros mismos, sino en Dios que levanta los muertos:

(2) Porque si yo os contristo, ¿quién será luego el que me alegrará, sino aquel á quien yo contristare?

(5) Que si alguno me contristó, no me contristó á mí, sino en parte, por no cargaros, á todos vosotros.

(3) Siendo manifiesto que sois letra de Cristo administrada de nosotros, escrita no con tinta, mas con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.

(5) No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia es de Dios;