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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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sus (5,312 apariciones)

(11) Si oyeren, y le sirvieren, acabarán sus días en bien, y sus años en deleites.

(26) He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos; ni se puede rastrear el número de sus años.

(8) La bestia se entrará en su escondrijo, y estaráse en sus moradas.

(12) Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, para hacer sobre la haz del mundo, en la tierra, lo que él les mandara.

(5) ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿ó quién extendió sobre ella cordel?

(6) ¿Sobre qué están fundadas sus basas? ¿ó quién puso su piedra angular,

(20) ¿Si llevarás tú ambas cosas á sus términos, y entenderás las sendas de su casa?

(32) ¿Sacarás tú á su tiempo los signos de los cielos, ó guiarás el Arcturo con sus hijos?

(2) Cuando están echados en las cuevas, ó se están en sus guaridas para acechar?

(3) ¿Quién preparó al cuervo su alimento, cuando sus pollos claman á Dios, bullendo de un lado á otro por carecer de comida?

(6) Encórvanse, hacen salir sus hijos, pasan sus dolores.

(6) Encórvanse, hacen salir sus hijos, pasan sus dolores.

(7) Sus hijos están sanos, crecen con el pasto: salen y no vuelven á ellas.

(8) ¿Quién echó libre al asno montés, y quién soltó sus ataduras?

(9) Al cual yo puse casa en la soledad, y sus moradas en lugares estériles.

(17) El cual desampara en la tierra sus huevos, y sobre el polvo los calienta,

(19) Endurécese para con sus hijos, como si no fuesen suyos, no temiendo que su trabajo haya sido en vano:

(29) ¿Vuela el gavilán por tu industria, y extiende hacia el mediodía sus alas?

(32) Desde allí acecha la comida: sus ojos observan de muy lejos.

(33) Sus pollos chupan la sangre: y donde hubiere cadáveres, allí está.

(8) Encúbrelos á todos en el polvo, venda sus rostros en la oscuridad;

(11) He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos, y su fortaleza en el ombligo de su vientre.

(12) Su cola mueve como un cedro, y los nervios de sus genitales son entretejidos.

(13) Sus huesos son fuertes como bronce, y sus miembros como barras de hierro.

(13) Sus huesos son fuertes como bronce, y sus miembros como barras de hierro.

(19) ¿Tomarálo alguno por sus ojos en armadijos, y horadará su nariz?

(2) ¿Pondrás tú garfio en sus narices, y horadarás con espinas su quijada?

(12) Yo no callaré sus miembros, ni lo de sus fuerzas y la gracia de su disposición.

(12) Yo no callaré sus miembros, ni lo de sus fuerzas y la gracia de su disposición.

(14) ¿Quién abrirá las puertas de su rostro? Los órdenes de sus dientes espantan.

(18) Con sus estornudos encienden lumbre, y sus ojos son como los párpados del alba.

(18) Con sus estornudos encienden lumbre, y sus ojos son como los párpados del alba.

(20) De sus narices sale humo, como de una olla ó caldero que hierve.

(10) Y mudó Jehová la aflicción de Job, orando él por sus amigos: y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.

(11) Y vinieron á él todos sus hermanos, y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y condoliéronse de él, y consoláronle de todo aquel mal que sobre él había Jehová traído; y cada uno de ellos le dió una pieza de moneda, y un zarcillo de oro.

(11) Y vinieron á él todos sus hermanos, y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y condoliéronse de él, y consoláronle de todo aquel mal que sobre él había Jehová traído; y cada uno de ellos le dió una pieza de moneda, y un zarcillo de oro.

(15) Y no se hallaron mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra: y dióles su padre herencia entre sus hermanos.

(16) Y después de esto vivió Job ciento y cuarenta años, y vió á sus hijos, y á los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.

(16) Y después de esto vivió Job ciento y cuarenta años, y vió á sus hijos, y á los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.

(3) Rompamos sus coyundas, y echemos de nosotros sus cuerdas.

(3) Rompamos sus coyundas, y echemos de nosotros sus cuerdas.

(9) Porque no hay en su boca rectitud: sus entrañas son pravedades; sepulcro abierto su garganta: con su lengua lisonjearán.

(10) Desbarátalos, oh Dios; caigan de sus consejos: por la multitud de sus rebeliones échalos, porque se rebelaron contra ti.

(10) Desbarátalos, oh Dios; caigan de sus consejos: por la multitud de sus rebeliones échalos, porque se rebelaron contra ti.

(13) Asimismo ha aparejado para él armas de muerte; ha labrado sus saetas para los que persiguen.

(6) Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies:

(11) Cantad á Jehová, que habita en Sión: noticiad en los pueblos sus obras.

(16) Jehová fué conocido en el juicio que hizo; en la obra de sus manos fué enlazado el malo. (Higaion. Selah.)

(4) El malo, por la altivez de su rostro, no busca á Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos.

(5) Sus caminos son viciosos en todo tiempo: tus juicios los tiene muy lejos de su vista: echa bocanadas en orden á todos sus enemigos.