Concordancia de la Biblia Reina-Valera
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(40) Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro?
(45) Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas á nosotros.
(46) Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! que cargáis á los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros ni aun con un dedo tocáis las cargas.
(49) Por tanto, la sabiduría de Dios también dijo: Enviaré á ellos profetas y apóstoles; y de ellos á unos matarán y á otros perseguirán;
(8) Y os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios;
(34) Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.
(40) Vosotros pues también, estad apercibidos; porque á la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá.
(41) Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola á nosotros, ó también á todos?
(54) Y decía también á las gentes: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y es así.
(12) Y dijo también al que le había convidado: Cuando haces comida ó cena, no llames á tus amigos, ni á tus hermanos, ni á tus parientes, ni á vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan á convidar, y te sea hecha compensación.
(12) Y dijo también al que le había convidado: Cuando haces comida ó cena, no llames á tus amigos, ni á tus hermanos, ni á tus parientes, ni á vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan á convidar, y te sea hecha compensación.
(26) Si alguno viene á mí, y no aborrece á su padre, y madre, y mujer, é hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su vida, no puede ser mi discípulo.
(1) Y DIJO también á sus discípulos: Había un hombre rico, el cual tenía un mayordomo, y éste fué acusado delante de él como disipador de sus bienes.
(10) El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.
(10) El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.
(14) Y oían también todas estas cosas los Fariseos, los cuales eran avaros, y se burlaban de él.
(20) Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado á la puerta de él, lleno de llagas,
(22) Y aconteció que murió el mendigo, y fué llevado por los ángeles al seno de Abraham: y murió también el rico, y fué sepultado.
(25) Y díjole Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; mas ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.
(28) Porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan ellos también á este lugar de tormento.
(10) Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos.
(24) Porque como el relámpago, relampagueando desde una parte de debajo del cielo, resplandece hasta la otra debajo del cielo, así también será el Hijo del hombre en su día.
(26) Y como fué en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre.
(28) Asimismo también como fué en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;
(37) Y respondiendo, le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las águilas.
(1) Y PROPÚSOLES también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar,
(3) Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.
(9) Y dijo también á unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola:
(9) Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
(19) Y también á éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.
(19) Y también á éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.
(27) Y también á aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y degolladlos delante de mí.
(42) Diciendo: ¡Oh si también tú conocieses, á lo menos en este tu día, lo que toca á tu paz! mas ahora está encubierto de tus ojos.
(3) Respondiendo entonces Jesús, les dijo: Os preguntaré yo también una palabra; respondedme:
(11) Y volvió á enviar otro siervo; mas ellos á éste también, herido y afrentado, le enviaron vacío.
(12) Y volvió á enviar al tercer siervo; mas ellos también á éste echaron herido.
(30) Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos.
(31) Y la tomó el tercero: asimismo también todos siete: y murieron sin dejar prole.
(32) Y á la postre de todos murió también la mujer.
(2) Y vió también una viuda pobrecilla, que echaba allí dos blancas.
(31) Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.
(20) Asimismo también el vaso, después que hubo cenado, diciendo: Este vaso es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.
(31) Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como á trigo;
(36) Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja, y el que no tiene, venda su capa y compre espada.
(39) Y saliendo, se fué, como solía, al monte de las Olivas; y sus discípulos también le siguieron.
(55) Y habiendo encendido fuego en medio de la sala, y sentándose todos alrededor, se sentó también Pedro entre ellos.
(59) Y como una hora pasada otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es Galileo.
(68) Y también si os preguntare, no me responderéis, ni me soltaréis:
(7) Y como entendió que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió á Herodes, el cual también estaba en Jerusalem en aquellos días.
(32) Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos.