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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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también (1,581 apariciones)

(36) Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre,

(38) Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.

(51) (El cual no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos), de Arimatea, ciudad de la Judea, el cual también esperaba el reino de Dios;

(55) Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fué puesto su cuerpo.

(22) Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro:

(23) Y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dijeron que él vive.

(2) Y fué también llamado Jesús y sus discípulos á las bodas.

(23) Y bautizaba también Juan en Enón junto á Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados.

(23) Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

(36) Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.

(45) Y como vino á Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en el día de la fiesta: porque también ellos habían ido á la fiesta.

(18) Entonces, por tanto, más procuraban los Judíos matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también á su Padre llamaba Dios, haciéndose igual á Dios.

(19) Respondió entonces Jesús, y díjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente.

(21) Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo á los que quiere da vida.

(26) Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió también al Hijo que tuviese vida en sí mismo:

(27) Y también le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre.

(57) Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

(67) Dijo entonces Jesús á los doce: ¿Queréis vosotros iros también?

(3) Y dijéronle sus hermanos: Pásate de aquí, y vete á Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.

(10) Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él también subió á la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.

(47) Entonces los Fariseos les respondieron: ¿Estáis también vosotros engañados?

(52) Respondieron y dijéronle: ¿Eres tú también Galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se levantó profeta.

(19) Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni á mí me conocéis, ni á mi Padre; si á mí me conocieseis, á mi Padre también conocierais.

(25) Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: El que al principio también os he dicho.

(15) Y volviéronle á preguntar también los Fariseos de qué manera había recibido la vista. Y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.

(27) Respondióles: Ya os lo he dicho, y no habéis atendido: ¿por qué lo queréis otra vez oir? ¿queréis también vosotros haceros sus discípulos?

(40) Y ciertos de los Fariseos que estaban con él oyeron esto, y dijéronle: ¿Somos nosotros también ciegos?

(16) También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

(16) También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

(16) Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.

(22) Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.

(52) Y no solamente por aquella nación, mas también para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.

(9) Entonces mucha gente de los Judíos entendió que él estaba allí; y vinieron no solamente por causa de Jesús, mas también por ver á Lázaro, al cual había resucitado de los muertos.

(10) Consultaron asimismo los príncipes de los sacerdotes, de matar también á Lázaro;

(18) Por lo cual también había venido la gente á recibirle, porque había oído que él había hecho esta señal;

(26) Si alguno me sirve, sígame: y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

(14) Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros.

(15) Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

(32) Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y luego le glorificará.

(34) Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros.

(1) NO se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí.

(3) Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo: para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

(7) Si me conocieseis, también á mi Padre conocierais: y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

(12) De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará; y mayores que éstas hará; porque yo voy al Padre.

(19) Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis; porque yo vivo, y vosotros también viviréis.

(9) Como el Padre me amó, también yo os he amado: estad en mi amor.

(10) Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.

(20) Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si á mí me han perseguido, también á vosotros perseguirán: si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

(20) Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si á mí me han perseguido, también á vosotros perseguirán: si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

(23) El que me aborrece, también á mi Padre aborrece.