Concordancia de la Biblia Reina-Valera
también (1,581 apariciones)
(7) En las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo viviendo en ellas.
(8) Mas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca.
(13) Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
(1) AMOS, haced lo que es justo y derecho con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis amo en los cielos.
(3) Orando también juntamente por nosotros, que el Señor nos abra la puerta de la palabra, para hablar el misterio de Cristo, por el cual aun estoy preso,
(16) Y cuando esta carta fuere leída entre vosotros, haced que también sea leída en la iglesia de los Laodicenses; y la de Laodicea que la leáis también vosotros.
(16) Y cuando esta carta fuere leída entre vosotros, haced que también sea leída en la iglesia de los Laodicenses; y la de Laodicea que la leáis también vosotros.
(5) Por cuanto nuestro evangelio no fué á vosotros en palabra solamente, mas también en potencia, y en Espíritu Santo, y en gran plenitud; como sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros.
(13) Por lo cual, también nosotros damos gracias á Dios sin cesar, de que habiendo recibido la palabra de Dios que oísteis de nosotros, recibisteis no palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, el cual obra en vosotros los que creísteis.
(14) Porque vosotros, hermanos, habéis sido imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido también vosotros las mismas cosas de los de vuestra propia nación, como también ellos de los Judíos;
(14) Porque vosotros, hermanos, habéis sido imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido también vosotros las mismas cosas de los de vuestra propia nación, como también ellos de los Judíos;
(5) Por lo cual, también yo, no esperando más, he enviado á reconocer vuestra fe, no sea que os haya tentado el tentador, y que nuestro trabajo haya sido en vano.
(6) Empero volviendo de vosotros á nosotros Timoteo, y haciéndonos saber vuestra fe y caridad, y que siempre tenéis buena memoria de nosotros, deseando vernos, como también nosotros á vosotros,
(12) Y á vosotros multiplique el Señor, y haga abundar el amor entre vosotros, y para con todos, como es también de nosotros para con vosotros;
(8) Así que, el que menosprecia, no menosprecia á hombre, sino á Dios, el cual también nos dió su Espíritu Santo.
(10) Y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Empero os rogamos, hermanos, que abundéis más;
(14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él á los que durmieron en Jesús.
(14) También os rogamos, hermanos, que amonestéis á los que andan desordenadamente, que consoléis á los de poco ánimo, que soportéis á los flacos, que seáis sufridos para con todos.
(24) Fiel es el que os ha llamado; el cual también lo hará.
(9) Asimismo también las mujeres, ataviándose en hábito honesto, con vergüenza y modestia; no con cabellos encrespados, ú oro, ó perlas, ó vestidos costosos,
(7) También conviene que tenga buen testimonio de los extraños, porque no caiga en afrenta y en lazo del diablo.
(10) Y éstos también sean antes probados; y así ministren, si fueren sin crimen.
(13) Y aun también se acostumbran á ser ociosas, á andar de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también parleras y curiosas, hablando lo que no conviene.
(13) Y aun también se acostumbran á ser ociosas, á andar de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también parleras y curiosas, hablando lo que no conviene.
(20) A los que pecaren, repréndelos delante de todos, para que los otros también teman.
(5) Trayendo á la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que en ti también.
(2) Y lo que has oído de mí entre muchos testigos, esto encarga á los hombres fieles que serán idóneos para enseñar también á otros.
(5) Y aun también el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente.
(10) Por tanto, todo lo sufro por amor de los escogidos, para que ellos también consigan la salud que es en Cristo Jesús con gloria eterna.
(11) Es palabra fiel: Que si somos muertos con él, también viviremos con él:
(12) Si sufrimos, también reinaremos con él: si negáremos, él también nos negará:
(12) Si sufrimos, también reinaremos con él: si negáremos, él también nos negará:
(20) Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro: y asimismo unos para honra, y otros para deshonra.
(22) Huye también los deseos juveniles; y sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de puro corazón.
(1) ESTO también sepas, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos:
(8) Y de la manera que Jannes y Jambres resistieron á Moisés, así también éstos resisten á la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos acerca de la fe.
(9) Mas no prevalecerán; porque su insensatez será manifiesta á todos, como también lo fué la de aquéllos.
(12) Y también todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución.
(8) Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo á mí, sino también á todos los que aman su venida.
(15) Guárdate tú también de él; que en grande manera ha resistido á nuestras palabras.
(9) Retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina: para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren.
(3) Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros.
(22) Y asimismo prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os tengo de ser concedido.
(14) Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es á saber, al diablo,
(2) El cual es fiel al que le constituyó, como también lo fué Moisés sobre toda su casa.
(2) Porque también á nosotros se nos ha evangelizado como á ellos; mas no les aprovechó el oir la palabra á los que la oyeron sin mezclar fe.
(10) Porque el que ha entrado en su reposo, también él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
(2) Que se pueda compadecer de los ignorantes y extraviados, pues que él también está rodeado de flaqueza;
(3) Y por causa de ella debe, como por sí mismo, así también por el pueblo, ofrecer por los pecados.
(5) Así también Cristo no se glorificó á sí mismo haciéndose Pontífice, mas el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy;