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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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te (2,229 apariciones)

(11) Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar.

(27) No te apartes á diestra, ni á siniestra: aparta tu pie del mal.

(8) Aleja de ella tu camino, y no te acerques á la puerta de su casa;

(19) Como cierva amada y graciosa corza, sus pechos te satisfagan en todo tiempo; y en su amor recréate siempre.

(9) Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿cuándo te levantarás de tu sueño?

(22) Te guiarán cuando anduvieres; cuando durmieres te guardarán; hablarán contigo cuando despertares.

(22) Te guiarán cuando anduvieres; cuando durmieres te guardarán; hablarán contigo cuando despertares.

(24) Para que te guarden de la mala mujer, de la blandura de la lengua de la extraña.

(25) No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos:

(5) Para que te guarden de la mujer ajena, y de la extraña que ablanda sus palabras.

(15) Por tanto he salido á encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.

(8) No reprendas al escarnecedor, porque no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará.

(8) No reprendas al escarnecedor, porque no te aborrezca; corrige al sabio, y te amará.

(11) Porque por mí se aumentarán tus días, y años de vida se te añadirán.

(13) No ames el sueño, porque no te empobrezcas; abre tus ojos, y te hartarás de pan.

(13) No ames el sueño, porque no te empobrezcas; abre tus ojos, y te hartarás de pan.

(19) El que descubre el secreto, en chismes anda: no te entrometas, pues, con el que lisonjea con sus labios.

(22) No digas, yo me vengaré; espera á Jehová, y él te salvará.

(19) Para que tu confianza sea en Jehová, te las he hecho saber hoy á ti también.

(20) ¿No te he escrito tres veces en consejos y ciencia,

(24) No te entrometas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos;

(24) No te entrometas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos;

(1) CUANDO te sentares á comer con algún señor, considera bien lo que estuviere delante de ti;

(7) Porque cual es su pensamiento en su alma, tal es él. Come y bebe, te dirá; mas su corazón no está contigo.

(22) Oye á tu padre, á aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.

(25) Alégrense tu padre y tu madre, y gócese la que te engendró.

(17) Cuando cayere tu enemigo, no te huelgues; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón:

(19) No te entrometas con los malignos, ni tengas envidia de los impíos;

(21) Teme á Jehová, hijo mío, y al rey; no te entrometas con los veleidosos:

(6) No te alabes delante del rey, ni estés en el lugar de los grandes:

(7) Porque mejor es que se te diga, Sube acá, que no que seas humillado delante del príncipe que miraron tus ojos.

(8) No salgas á pleito presto, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya dejado confuso.

(10) No sea que te deshonre el que lo oyere, y tu infamia no pueda repararse.

(16) ¿Hallaste la miel? come lo que te basta; no sea que te hartes de ella, y la vomites.

(16) ¿Hallaste la miel? come lo que te basta; no sea que te hartes de ella, y la vomites.

(17) Detén tu pie de la casa de tu vecino, porque harto de ti no te aborrezca.

(21) Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan; y si tuviere sed, dale de beber agua:

(22) Porque ascuas allegas sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará.

(1) NO te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.

(17) Corrige á tu hijo, y te dará descanso, y dará deleite á tu alma.

(6) No añadas á sus palabras, porque no te reprenda, y seas hallado mentiroso.

(7) Dos cosas te he demandado; no me las niegues antes que muera.

(9) No sea que me harte, y te niegue, y diga, ¿Quién es Jehová? ó no sea que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios.

(10) No acuses al siervo ante su señor, porque no te maldiga, y peques.

(32) Si caiste, fué porque te enalteciste; y si mal pensaste, pon el dedo sobre la boca.

(1) DIJE yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.

(2) No te des priesa con tu boca, ni tu corazón se apresure á proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra: por tanto, sean pocas tus palabras.

(8) Si violencias de pobres, y extorsión de derecho y de justicia vieres en la provincia, no te maravilles de esta licencia; porque alto está mirando sobre alto, y uno más alto está sobre ellos.

(9) No te apresures en tu espíritu á enojarte: porque la ira en el seno de los necios reposa.

(16) No seas demasiado justo, ni seas sabio con exceso: ¿por qué te destruirás?