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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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te (2,229 apariciones)

(1) Salmo de David. NO te impacientes á causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

(4) Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.

(7) Calla á Jehová, y espera en él: no te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.

(8) Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo.

(34) Espera en Jehová, y guarda su camino, y él te ensalzará para heredar la tierra: cuando serán talados los pecadores, lo verás.

(9) Señor, delante de ti están todos mis deseos; y mi suspiro no te es oculto.

(21) No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí.

(5) Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados.

(6) Sacrificio y presente no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.

(16) Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado.

(17) Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

(11) En esto habré conocido que te he agradado, que mi enemigo no se holgará de mí.

(5) ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar por las saludes de su presencia.

(5) ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar por las saludes de su presencia.

(9) Diré á Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?

(11) ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.

(11) ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.

(5) ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.

(5) ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.

(3) Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.

(23) Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre.

(24) ¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?

(2) Haste hermoseado más que los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios: por tanto Dios te ha bendecido para siempre.

(4) Y en tu gloria sé prosperado: cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia; y tu diestra te enseñará cosas terribles.

(7) Amaste la justicia y aborreciste la maldad: por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de gozo sobre tus compañeros.

(8) Mirra, áloe, y casia exhalan todos tus vestidos: en estancias de marfil te han recreado.

(17) Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones: por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.

(18) Si bien mientras viviere, dirá dichosa á su alma: y tú serás loado cuando bien te tratares.

(8) No te reprenderé sobre tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.

(12) Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: porque mío es el mundo y su plenitud.

(15) E invócame en el día de la angustia: te libraré, y tú me honrarás.

(21) Estas cosas hiciste, y yo he callado: pensabas que de cierto sería yo como tú: yo te argüiré, y pondrélas delante de tus ojos.

(19) Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto ú ofrenda del todo quemada: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.

(1) Al Músico principal: Masquil de David, cuando vino Doeg Idumeo y dió cuenta á Saúl, diciéndole: David ha venido á casa de Ahimelech. ¿POR qué te glorías de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.

(5) Por tanto Dios te derribará para siempre: te asolará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah.)

(5) Por tanto Dios te derribará para siempre: te asolará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah.)

(5) Por tanto Dios te derribará para siempre: te asolará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah.)

(5) Por tanto Dios te derribará para siempre: te asolará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah.)

(9) Te alabaré para siempre por lo que has hecho: y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.

(1) Al Músico principal: en Neginoth: Masquil de David. ESCUCHA, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.

(22) Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.

(12) Sobre mí, oh Dios, están tus votos: te tributaré alabanzas.

(8) Mas tú, Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las gentes.

(8) Mas tú, Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las gentes.

(1) Al Músico principal: sobre Susan-Heduth: Michtam de David, para enseñar, cuando tuvo guerra contra Aram-Naharaim y contra Aram de Soba, y volvió Joab, é hirió de Edom en el valle de las Salinas doce mil. OH Dios, tú nos has desechado, nos disipaste; te has airado: vuélvete á nosotros.

(4) Has dado á los que te temen bandera que alcen por la verdad. (Selah.)

(1) Salmo de David, estando en el desierto de Judá. DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas;

(2) Para ver tu fortaleza y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.

(3) Porque mejor es tu misericordia que la vida: mis labios te alabarán.

(4) Así te bendeciré en mi vida: en tu nombre alzaré mis manos.