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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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te (2,229 apariciones)

(26) Empero te irritaron, y rebeláronse contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas, y mataron tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos á ti; é hicieron grandes abominaciones.

(35) Y ellos en su reino y en tu mucho bien que les diste, y en la tierra espaciosa y pingüe que entregaste delante de ellos, no te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras.

(11) Y díjole: La plata propuesta sea para ti, y asimismo el pueblo, para que hagas de él lo que bien te pareciere.

(14) Porque si absolutamente callares en este tiempo, respiro y libertación tendrán los Judíos de otra parte; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora te han hecho llegar al reino?

(3) Y dijo el rey: ¿Qué tienes, reina Esther? ¿y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino, se te dará.

(6) Y dijo el rey á Esther en el banquete del vino: ¿Cuál es tu petición, y te será otorgada? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será concedida.

(6) Y dijo el rey á Esther en el banquete del vino: ¿Cuál es tu petición, y te será otorgada? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será concedida.

(2) Y también el segundo día dijo el rey á Esther en el convite del vino: ¿Cuál es tu petición, reina Esther, y se te concederá? ¿Cuál es pues tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, pondráse por obra.

(12) Y dijo el rey á la reina Esther: En Susán, capital del reino, han muerto los Judíos y destruído á quinientos hombres, y á diez hijos de Amán; ¿qué habrán hecho en las otras provincias del rey? ¿Cuál pues es tu petición, y te será concedida? ¿ó qué más es tu demanda, y será hecho?

(11) Mas extiende ahora tu mano, y toca á todo lo que tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro.

(5) Mas extiende ahora tu mano, y toca á su hueso y á su carne, y verás si no te blasfema en tu rostro.

(5) Mas ahora que el mal sobre ti ha venido, te es duro; y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.

(5) Mas ahora que el mal sobre ti ha venido, te es duro; y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.

(1) AHORA pues da voces, si habrá quien te responda; ¿y á cuál de los santos te volverás?

(1) AHORA pues da voces, si habrá quien te responda; ¿y á cuál de los santos te volverás?

(19) En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.

(19) En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.

(20) En el hambre te redimirá de la muerte, y en la guerra de las manos de la espada.

(22) De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás de las bestias del campo:

(23) Pues aun con las piedras del campo tendrás tu concierto, y las bestias del campo te serán pacíficas.

(20) Pequé, ¿qué te haré, oh Guarda de los hombres? ¿por qué me has puesto contrario á ti, y que á mí mismo sea pesado?

(10) ¿No te enseñarán ellos, te dirán, y de su corazón sacarán palabras?

(10) ¿No te enseñarán ellos, te dirán, y de su corazón sacarán palabras?

(18) Si le arrancaren de su lugar, éste negarále entonces, diciendo: Nunca te vi.

(22) Los que te aborrecen, serán vestidos de confusión; y la habitación de los impíos perecerá.

(3) ¿Harán tus falacias callar á los hombres? ¿y harás escarnio, y no habrá quien te avergüence?

(6) Y que te declarara los arcanos de la sabiduría, que son de doble valor que la hacienda! Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos que tu iniquidad merece.

(6) Y que te declarara los arcanos de la sabiduría, que son de doble valor que la hacienda! Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos que tu iniquidad merece.

(16) Y olvidarás tu trabajo, ó te acordarás de él como de aguas que pasaron:

(19) Y te acostarás, y no habrá quien te espante: y muchos te rogarán.

(19) Y te acostarás, y no habrá quien te espante: y muchos te rogarán.

(19) Y te acostarás, y no habrá quien te espante: y muchos te rogarán.

(7) Y en efecto, pregunta ahora á las bestias, que ellas te enseñarán; y á las aves de los cielos, que ellas te lo mostrarán:

(7) Y en efecto, pregunta ahora á las bestias, que ellas te enseñarán; y á las aves de los cielos, que ellas te lo mostrarán:

(8) O habla á la tierra, que ella te enseñará; los peces de la mar te lo declararán también.

(8) O habla á la tierra, que ella te enseñará; los peces de la mar te lo declararán también.

(13) ¡Oh quién me diera que me escondieses en el sepulcro, que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!

(15) Aficionado á la obra de tus manos, llamarás, y yo te responderé.

(6) Tu boca te condenará, y no yo; y tus labios testificarán contra ti.

(12) ¿Por qué te enajena tu corazón, y por qué guiñan tus ojos,

(17) Escúchame; yo te mostraré y te contaré lo que he visto:

(17) Escúchame; yo te mostraré y te contaré lo que he visto:

(3) ¿Tendrán fin las palabras ventosas? ó ¿qué te animará á responder?

(4) ¿Castigaráte acaso, ó vendrá contigo á juicio porque te teme?

(10) Por tanto hay lazos alrededor de ti, y te turba espanto repentino;

(11) O tinieblas, porque no veas; y abundancia de agua te cubre.

(21) Amístate ahora con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien.

(23) Si te tornares al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la aflicción;

(26) Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás á Dios tu rostro.

(27) Orarás á él, y él te oirá; y tú pagarás tus votos.