Concordancia de la Biblia Reina-Valera
uno (780 apariciones)
(15) Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en sábado su buey ó su asno del pesebre, y lo lleva á beber?
(23) Y díjole uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:
(15) Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados á la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos.
(15) Y fué y se llegó á uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió á su hacienda para que apacentase los puercos.
(19) Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como á uno de tus jornaleros.
(26) Y llamando á uno de los criados, preguntóle qué era aquello.
(5) Y llamando á cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: ¿Cuánto debes á mi señor?
(13) Ningún siervo puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se allegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios y á las riquezas.
(13) Ningún siervo puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se allegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios y á las riquezas.
(2) Mejor le fuera, si le pusiesen al cuello una piedra de molino, y le lanzasen en el mar, que escandalizar á uno de estos pequeñitos.
(15) Entonces uno de ellos, como se vió que estaba limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz;
(22) Y dijo á sus discípulos: Tiempo vendrá, cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis.
(34) Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.
(36) Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.
(10) Dos hombres subieron al templo á orar: el uno Fariseo, el otro publicano.
(15) Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar á sí á aquellos siervos á los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.
(3) Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce;
(47) Estando él aún hablando, he aquí una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y llegóse á Jesús para besarlo.
(50) Y uno de ellos hirió á un siervo del príncipe de los sacerdotes, y le quitó la oreja derecha.
(17) Y tenía necesidad de soltarles uno en cada fiesta.
(33) Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.
(39) Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros.
(15) Y aconteció que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, é iba con ellos juntamente.
(18) Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Tú sólo peregrino eres en Jerusalem, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días?
(32) Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
(40) Era Andrés, hermano de Simón Pedro, uno de los dos que habían oído de Juan, y le habían seguido.
(33) Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer?
(37) Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.
(46) Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
(7) Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco.
(8) Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:
(70) Jesús le respondió: ¿No he escogido yo á vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?
(71) Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.
(50) Díceles Nicodemo (el que vino á él de noche, el cual era uno de ellos):
(53) Y fuése cada uno á su casa.
(9) Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
(9) Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
(32) Desde el siglo no fué oído, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego.
(1) ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.
(49) Y Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;
(52) Y no solamente por aquella nación, mas también para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.
(2) E hiciéronle allí una cena: y Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados á la mesa juntamente con él.
(4) Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar:
(21) Como hubo dicho Jesús esto, fué conmovido en el espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.
(23) Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado en el seno de Jesús.
(32) He aquí, la hora viene, y ha venido, que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
(22) Y como él hubo dicho esto, uno de los criados que estaba allí, dió una bofetada á Jesús, diciendo: ¿Así respondes al pontífice?
(26) Uno de los siervos del pontífice, pariente de aquél á quien Pedro había cortado la oreja, le dice: ¿No te vi yo en el huerto con él?
(39) Empero vosotros tenéis costumbre, que os suelte uno en la Pascua: ¿queréis, pues, que os suelte al Rey de los Judíos?
(18) Donde le crucificaron, y con él otros dos, uno á cada lado, y Jesús en medio.