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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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yo (3,091 apariciones)

(6) Porque ¿cómo podré yo ver el mal que alcanzará á mi pueblo? ¿cómo podré yo ver la destrucción de mi nación?

(6) Porque ¿cómo podré yo ver el mal que alcanzará á mi pueblo? ¿cómo podré yo ver la destrucción de mi nación?

(7) Y respondió el rey Assuero á la reina Esther, y á Mardochêo Judío: He aquí yo he dado á Esther la casa de Amán, y á él han colgado en la horca, por cuanto extendió su mano contra los Judíos.

(15) Acometieron los Sabeos, y tomáronlos, é hirieron á los mozos á filo de espada: solamente escapé yo para traerte las nuevas.

(16) Aun estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y los mozos, y los consumió: solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.

(17) Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los Caldeos hicieron tres escuadrones, y dieron sobre los camellos, y tomáronlos, é hirieron á los mozos á filo de espada; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.

(19) Y he aquí un gran viento que vino del lado del desierto, é hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los mozos, y murieron; y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas.

(3) Perezca el día en que yo nací, y la noche que se dijo: Varón es concebido.

(10) Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, ni escondió de mis ojos la miseria.

(11) ¿Por qué no morí yo desde la matriz, o fuí traspasado en saliendo del vientre?

(13) Pues que ahora yaciera yo, y reposara; durmiera, y entonces tuviera reposo,

(8) Como yo he visto, los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan.

(16) Paróse un fantasma delante de mis ojos, cuyo rostro yo no conocí, y quedo, oí que decía:

(3) Yo he visto al necio que echaba raíces, y en la misma hora maldije su habitación.

(8) Ciertamente yo buscaría á Dios, y depositaría en él mis negocios:

(10) Y sería aún mi consuelo, si me asaltase con dolor sin dar más tregua, que yo no he escondido las palabras del Santo.

(22) ¿Os he dicho yo: Traedme, y pagad por mí de vuestra hacienda;

(24) Enseñadme, y yo callaré: y hacedme entender en qué he errado.

(3) Así poseo yo meses de vanidad, y noches de trabajo me dieron por cuenta.

(11) Por tanto yo no reprimiré mi boca; hablaré en la angustia de mi espíritu, y quejaréme con la amargura de mi alma.

(12) ¿Soy yo la mar, ó ballena, que me pongas guarda?

(16) Aburríme: no he de vivir yo para siempre; déjame, pues que mis días son vanidad.

(2) Ciertamente yo conozco que es así: ¿y cómo se justificará el hombre con Dios?

(11) He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; y pasará, y no lo entenderé.

(14) ¿Cuánto menos le responderé yo, y hablaré con él palabras estudiadas?

(15) Que aunque fuese yo justo, no responderé; antes habré de rogar á mi juez.

(16) Que si yo le invocase, y él me respondiese, aun no creeré que haya escuchado mi voz.

(20) Si yo me justificare, me condenará mi boca; si me dijere perfecto, esto me hará inicuo.

(21) Bien que yo fuese íntegro, no conozco mi alma: reprocharé mi vida.

(22) Una cosa resta que yo diga: Al perfecto y al impío él los consume.

(29) Yo soy impío, ¿para qué trabajaré en vano?

(32) Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente á juicio.

(32) Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente á juicio.

(1) ESTÁ mi alma aburrida de mi vida: daré yo suelta á mi queja sobre mí, hablaré con amargura de mi alma.

(13) Y estas cosas tienes guardadas en tu corazón; yo sé que esto está cerca de ti.

(18) ¿Por qué me sacaste de la matriz? Habría yo espirado, y no me vieran ojos.

(4) Tú dices: Mi conversar es puro, y yo soy limpio delante de tus ojos.

(3) También tengo yo seso como vosotros; no soy yo menos que vosotros: ¿y quién habrá que no pueda decir otro tanto?

(3) También tengo yo seso como vosotros; no soy yo menos que vosotros: ¿y quién habrá que no pueda decir otro tanto?

(4) Yo soy uno de quien su amigo se mofa, que invoca á Dios, y él le responde: con todo, el justo y perfecto es escarnecido.

(2) Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; no soy menos que vosotros.

(3) Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría razonar con Dios.

(13) Escuchadme, y hablaré yo, y véngame después lo que viniere.

(14) ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi mano?

(18) He aquí ahora, si yo me apercibiere á juicio, sé que seré justificado.

(19) ¿Quién es el que pleiteará conmigo? porque si ahora yo callara, fenecería.

(22) Llama luego, y yo responderé; ó yo hablaré, y respóndeme tú.

(22) Llama luego, y yo responderé; ó yo hablaré, y respóndeme tú.

(23) ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? hazme entender mi prevaricación y mi pecado.

(15) Aficionado á la obra de tus manos, llamarás, y yo te responderé.