Concordancia de la Biblia Reina-Valera
yo (3,091 apariciones)
(6) Tu boca te condenará, y no yo; y tus labios testificarán contra ti.
(17) Escúchame; yo te mostraré y te contaré lo que he visto:
(4) También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.
(4) También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.
(5) Mas yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro.
(15) Yo cosí saco sobre mi piel, y cargué mi cabeza de polvo.
(22) Mas los años contados vendrán, y yo iré el camino por donde no volveré.
(13) Si yo espero, el sepulcro es mi casa: haré mi cama en las tinieblas.
(4) Sea así que realmente haya yo errado, conmigo se quedará mi yerro.
(7) He aquí yo clamaré agravio, y no seré oído: daré voces, y no habrá juicio.
(15) Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño: forastero fuí yo en sus ojos.
(19) Todos mis confidentes me aborrecieron; y los que yo amaba, se tornaron contra mí.
(25) Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo:
(27) Al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mis riñones se consuman dentro de mí.
(3) Soportadme, y yo hablaré; y después que hubiere hablado, escarneced.
(4) ¿Hablo yo á algún hombre? y ¿por qué no se ha de angustiar mi espíritu?
(6) Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro, y toma temblor mi carne.
(27) He aquí, yo conozco vuestros pensamientos, y las imaginaciones que contra mí forjáis.
(3) ¡Quién me diera el saber dónde hallar á Dios! yo iría hasta su silla.
(5) Yo sabría lo que él me respondería, y entendería lo que me dijese.
(8) He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; y al occidente, y no lo percibiré:
(9) Si al norte él obrare, yo no lo veré; al mediodía se esconderá, y no lo veré.
(15) Por lo cual yo me espanto en su presencia: consideraré, y temerélo.
(17) ¿Por qué no fuí yo cortado delante de las tinieblas, y cubrió con oscuridad mi rostro?
(5) Nunca tal acontezca que yo os justifique: hasta morir no quitaré de mí mi integridad.
(11) Yo os enseñaré en orden á la mano de Dios: no esconderé lo que hay para con el Omnipotente.
(3) Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, á la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad;
(6) Cuando lavaba yo mis caminos con manteca, y la piedra me derramaba ríos de aceite!
(15) Yo era ojos al ciego, y pies al cojo.
(18) Y decía yo: En mi nido moriré, y como arena multiplicaré días.
(25) Calificaba yo el camino de ellos, y sentábame en cabecera; y moraba como rey en el ejército, como el que consuela llorosos.
(1) MAS ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado.
(1) MAS ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado.
(2) Porque ¿para qué yo habría menester la fuerza de sus manos, en los cuales había perecido con el tiempo?
(9) Y ahora yo soy su canción, y he sido hecho su refrán.
(23) Porque yo conozco que me reduces á la muerte; y á la casa determinada á todo viviente.
(25) ¿No lloré yo al afligido? Y mi alma ¿no se entristeció sobre el menesteroso?
(26) Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; y cuando esperaba luz, la oscuridad vino.
(1) HICE pacto con mis ojos: ¿cómo pues había yo de pensar en virgen?
(8) Siembre yo, y otro coma, y mis verduras sean arrancadas.
(14) ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase? y cuando él visitara, ¿qué le respondería yo?
(14) ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase? y cuando él visitara, ¿qué le respondería yo?
(23) Porque temí el castigo de Dios, contra cuya alteza yo no tendría poder.
(36) Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, y me lo ataría en lugar de corona.
(37) Yo le contaría el número de mis pasos, y como príncipe me llegaría á él.
(6) Y respondió Eliú hijo de Barachêl, Bucita, y dijo: Yo soy menor de días, y vosotros viejos; he tenido por tanto miedo, y temido declararos mi opinión.
(7) Yo decía: Los días hablarán, y la muchedumbre de años declarará sabiduría.
(10) Por tanto yo dije: Escuchadme; declararé yo también mi sabiduría.
(10) Por tanto yo dije: Escuchadme; declararé yo también mi sabiduría.
(11) He aquí yo he esperado á vuestras razones, he escuchado vuestros argumentos, en tanto que buscabais palabras.