❖

Búsqueda Bíblica y Herramientas de Estudio

Busca versículos, explora la concordancia, consulta los temas de Nave, descubre referencias cruzadas y pregunta a nuestra IA para profundizar en las Escrituras — todo en un solo lugar.

Todas las herramientas se basan en la Biblia Reina-Valera completa: búsqueda de texto en los 66 libros, concordancia palabra por palabra de todas las apariciones en las Escrituras, Biblia Temática de Nave con miles de temas y referencias cruzadas del Tesoro del Conocimiento de las Escrituras y de pasajes relacionados.

Concordancia de la Biblia Reina-Valera

‹ Volver a la concordancia

como (3,433 apariciones)

(1) Y ACONTECIÓ que estando él orando en un lugar, como acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos á orar, como también Juan enseñó á sus discípulos.

(2) Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

(30) Porque como Jonás fué señal á los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre á esta generación.

(36) Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te alumbra.

(38) Y el Fariseo, como lo vió, maravillóse de que no se lavó antes de comer.

(44) ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! que sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.

(27) Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

(12) Y como Jesús la vió, llamóla, y díjole: Mujer, libre eres de tu enfermedad.

(34) ¡Jerusalem, Jerusalem! que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti: ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina sus pollos debajo de sus alas, y no quisiste!

(22) Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.

(19) Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como á uno de tus jornaleros.

(20) Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.

(25) Y su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas;

(1) Y DIJO también á sus discípulos: Había un hombre rico, el cual tenía un mayordomo, y éste fué acusado delante de él como disipador de sus bienes.

(6) Entonces el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diréis á este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecerá.

(14) Y como él los vió, les dijo: Id, mostraos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios.

(15) Entonces uno de ellos, como se vió que estaba limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz;

(24) Porque como el relámpago, relampagueando desde una parte de debajo del cielo, resplandece hasta la otra debajo del cielo, así también será el Hijo del hombre en su día.

(26) Y como fué en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre.

(28) Asimismo también como fué en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;

(30) Como esto será el día en que el Hijo del hombre se manifestará.

(9) Y dijo también á unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola:

(11) El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;

(11) El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;

(17) De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

(36) El cual como oyó la gente que pasaba, preguntó qué era aquello.

(40) Jesús entonces parándose, mandó traerle á sí: y como él llegó, le preguntó,

(43) Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y todo el pueblo como lo vió, dió á Dios alabanza.

(5) Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vió, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.

(30) Diciendo: Id á la aldea de enfrente; en la cual como entrareis, hallaréis un pollino atado, en el que ningún hombre se ha sentado jamás; desatadlo, y traedlo.

(32) Y fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.

(37) Y como llegasen ya cerca de la bajada del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzaron á alabar á Dios á gran voz por todas las maravillas que habían visto,

(41) Y como llegó cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella,

(16) Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como ellos lo oyeron, dijeron: ¡Dios nos libre!

(35) Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

(13) Fueron pues, y hallaron como les había dicho; y aparejaron la pascua.

(14) Y como fué hora, sentóse á la mesa, y con él los apóstoles.

(26) Mas vosotros, no así: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que es príncipe, como el que sirve.

(26) Mas vosotros, no así: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que es príncipe, como el que sirve.

(27) Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta á la mesa, ó el que sirve? ¿No es el que se sienta á la mesa? Y yo soy entre vosotros como el que sirve.

(29) Yo pues os ordeno un reino, como mi Padre me lo ordenó á mí,

(31) Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como á trigo;

(39) Y saliendo, se fué, como solía, al monte de las Olivas; y sus discípulos también le siguieron.

(40) Y como llegó á aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.

(41) Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró,

(44) Y estando en agonía, oraba más intensamente: y fué su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

(45) Y como se levantó de la oración, y vino á sus discípulos, hallólos durmiendo de tristeza;

(52) Y Jesús dijo á los que habían venido á él, los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados del templo, y los ancianos: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos?

(56) Y como una criada le vió que estaba sentado al fuego, fijóse en él, y dijo: Y éste con él estaba.

(59) Y como una hora pasada otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es Galileo.