Concordancia de la Biblia Reina-Valera
entonces (1,710 apariciones)
(61) Entonces, vuelto el Señor, miró á Pedro: y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.
(71) Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio deseamos? porque nosotros lo hemos oído de su boca.
(1) LEVANTÁNDOSE entonces toda la multitud de ellos, lleváronle á Pilato.
(3) Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices.
(6) Entonces Pilato, oyendo de Galilea, preguntó si el hombre era Galileo.
(13) Entonces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo,
(24) Entonces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedían;
(30) Entonces comenzarán á decir á los montes: Caed sobre nosotros: y á los collados: Cubridnos.
(43) Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.
(46) Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.
(8) Entonces ellas se acordaron de sus palabras,
(19) Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fué varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;
(25) Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
(31) Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos.
(35) Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo había sido conocido de ellos al partir el pan.
(37) Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veían espíritu.
(42) Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel.
(45) Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras;
(10) Y dícele: Todo hombre pone primero el buen vino, y cuando están satisfechos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora.
(17) Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me comió.
(28) Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:
(30) Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á él.
(33) Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer?
(48) Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis.
(52) Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre.
(53) El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él y toda su casa.
(10) Entonces los Judíos decían á aquel que había sido sanado: Sábado es: no te es lícito llevar tu lecho.
(12) Preguntáronle entonces: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?
(18) Entonces, por tanto, más procuraban los Judíos matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también á su Padre llamaba Dios, haciéndose igual á Dios.
(19) Respondió entonces Jesús, y díjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente.
(10) Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar: y recostáronse como número de cinco mil varones.
(14) Aquellos hombres entonces, como vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.
(21) Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó á la tierra donde iban.
(30) Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras?
(41) Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo.
(52) Entonces los Judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos su carne á comer?
(67) Dijo entonces Jesús á los doce: ¿Queréis vosotros iros también?
(6) Díceles entonces Jesús: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo siempre está presto.
(10) Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él también subió á la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.
(25) Decían entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es éste al que buscan para matarlo?
(28) Entonces clamaba Jesús en el templo, enseñando y diciendo: Y á mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros no conocéis.
(30) Entonces procuraban prenderle; mas ninguno puso en él mano, porque aun no había venido su hora.
(35) Entonces los Judíos dijeron entre sí: ¿A dónde se ha de ir éste que no le hallemos? ¿Se ha de ir á los esparcidos entre los Griegos, y á enseñar á los Griegos?
(40) Entonces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decían: Verdaderamente éste es el profeta.
(47) Entonces los Fariseos les respondieron: ¿Estáis también vosotros engañados?
(3) Entonces los escribas y los Fariseos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio,
(11) Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.
(13) Entonces los Fariseos le dijeron: Tú de ti mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero.
(22) Decían entonces los Judíos: ¿Hase de matar á sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir?
(25) Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: El que al principio también os he dicho.