Concordancia de la Biblia Reina-Valera
he (2,294 apariciones)
(3) He aquí, tú enseñabas á muchos, y las manos flacas corroborabas;
(8) Como yo he visto, los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan.
(18) He aquí que en sus siervos no confía, y notó necedad en sus ángeles;
(3) Yo he visto al necio que echaba raíces, y en la misma hora maldije su habitación.
(17) He aquí, bienaventurado es el hombre á quien Dios castiga: por tanto no menosprecies la corrección del Todopoderoso.
(27) He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así: óyelo, y juzga tú para contigo.
(10) Y sería aún mi consuelo, si me asaltase con dolor sin dar más tregua, que yo no he escondido las palabras del Santo.
(22) ¿Os he dicho yo: Traedme, y pagad por mí de vuestra hacienda;
(24) Enseñadme, y yo callaré: y hacedme entender en qué he errado.
(16) Aburríme: no he de vivir yo para siempre; déjame, pues que mis días son vanidad.
(20) He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni toma la mano de los malignos.
(11) He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; y pasará, y no lo entenderé.
(12) He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir? ¿Quién le dirá, Qué haces?
(14) He aquí, él derribará, y no será edificado: encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.
(15) He aquí, él detendrá las aguas, y se secarán; él las enviará, y destruirán la tierra.
(1) HE AQUÍ que todas estas cosas han visto mis ojos, y oído y entendido de por sí mis oídos.
(15) He aquí, aunque me matare, en él esperaré; empero defenderé delante de él mis caminos.
(18) He aquí ahora, si yo me apercibiere á juicio, sé que seré justificado.
(15) He aquí que en sus santos no confía, y ni los cielos son limpios delante de sus ojos:
(17) Escúchame; yo te mostraré y te contaré lo que he visto:
(2) Muchas veces he oído cosas como estas: consoladores molestos sois todos vosotros.
(19) Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, y mi testimonio en las alturas.
(6) El me ha puesto por parábola de pueblos, y delante de ellos he sido como tamboril.
(7) He aquí yo clamaré agravio, y no seré oído: daré voces, y no habrá juicio.
(20) Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.
(26) Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios;
(3) La reprensión de mi censura he oído, y háceme responder el espíritu de mi inteligencia.
(16) He aquí que su bien no está en manos de ellos: el consejo de los impíos lejos esté de mí.
(27) He aquí, yo conozco vuestros pensamientos, y las imaginaciones que contra mí forjáis.
(8) He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; y al occidente, y no lo percibiré:
(5) He aquí, como asnos monteses en el desierto, salen á su obra madrugando para robar; el desierto es mantenimiento de sus hijos.
(5) He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, ni las estrellas son limpias delante de sus ojos:
(14) He aquí, estas son partes de sus caminos: ¡mas cuán poco hemos oído de él! Porque el estruendo de sus fortalezas, ¿quién lo detendrá?
(12) He aquí que todos vosotros lo habéis visto: ¿por qué pues os desvanecéis con fantasía?
(28) Y dijo al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal la inteligencia.
(9) Y ahora yo soy su canción, y he sido hecho su refrán.
(28) Denegrido ando, y no por el sol: levantádome he en la congregación, y clamado.
(29) He venido á ser hermano de los dragones, y compañero de los buhos.
(19) Si he visto que pereciera alguno sin vestido, y al menesteroso sin cobertura;
(26) Si he mirado al sol cuando resplandecía, y á la luna cuando iba hermosa,
(35) ¡Quién me diera quien me oyese! He aquí mi impresión es que el Omnipotente testificaría por mí, aunque mi adversario me hiciera el proceso.
(6) Y respondió Eliú hijo de Barachêl, Bucita, y dijo: Yo soy menor de días, y vosotros viejos; he tenido por tanto miedo, y temido declararos mi opinión.
(11) He aquí yo he esperado á vuestras razones, he escuchado vuestros argumentos, en tanto que buscabais palabras.
(11) He aquí yo he esperado á vuestras razones, he escuchado vuestros argumentos, en tanto que buscabais palabras.
(11) He aquí yo he esperado á vuestras razones, he escuchado vuestros argumentos, en tanto que buscabais palabras.
(12) Os he pues prestado atención, y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya á Job, y responda á sus razones.
(12) Os he pues prestado atención, y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya á Job, y responda á sus razones.
(16) Yo pues he esperado, porque no hablaban, antes pararon, y no respondieron más.
(2) He aquí yo abriré ahora mi boca, y mi lengua hablará en mi garganta.
(7) He aquí que mi terror no te espantará, ni mi mano se agravará sobre ti.