Concordancia de la Biblia Reina-Valera
he (2,294 apariciones)
(25) Mozo fuí, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan.
(36) Empero pasóse, y he aquí no parece; y busquélo, y no fué hallado.
(5) He aquí diste á mis días término corto, y mi edad es como nada delante de ti: ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. (Selah.)
(7) Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí:
(9) Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.
(9) Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.
(10) No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.
(4) Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado.
(11) En esto habré conocido que te he agradado, que mi enemigo no se holgará de mí.
(10) Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.
(4) Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; pasaron todos.
(5) ¿Por qué he de temer en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis insidiadores me cercare?
(21) Estas cosas hiciste, y yo he callado: pensabas que de cierto sería yo como tú: yo te argüiré, y pondrélas delante de tus ojos.
(4) A ti, á ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: porque seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.
(4) A ti, á ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: porque seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.
(5) He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
(5) He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
(6) He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
(7) He aquí el hombre que no puso á Dios por su fortaleza, sino que confió en la multitud de sus riquezas, y se mantuvo en su maldad.
(4) He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor es con los que sostienen mi vida.
(9) Deshace, oh Señor, divide la lengua de ellos; porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
(4) En Dios alabaré su palabra: en Dios he confiado, no temeré lo que la carne me hiciere.
(11) En Dios he confiado: no temeré lo que me hará el hombre.
(9) Alabarte he en los pueblos, oh Señor; cantaré de ti en las naciones.
(3) Porque he aquí están acechando mi vida: hanse juntado contra mí fuertes, no por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová.
(7) He aquí proferirán con su boca; cuchillos están en sus labios, porque dicen: ¿Quién oye?
(11) Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza.
(2) Para ver tu fortaleza y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.
(33) Al que cabalga sobre los cielos de los cielos que son de antiguo: he aquí á su voz dará voz de fortaleza.
(2) Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: he venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
(4) Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: he venido pues á pagar lo que no he tomado.
(4) Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: he venido pues á pagar lo que no he tomado.
(7) Porque por amor de ti he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi rostro.
(8) He sido extrañado de mis hermanos, y extraño á los hijos de mi madre.
(1) EN ti, oh Jehová, he esperado; no sea yo confuso para siempre.
(6) Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti será siempre mi alabanza.
(7) Como prodigio he sido á muchos; y tú mi refugio fuerte.
(17) Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; y hasta ahora he manifestado tus maravillas.
(12) He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
(13) Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia;
(14) Pues he sido azotado todo el día, y empezaba mi castigo por las mañanas.
(15) Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; he aquí habría negado la nación de tus hijos:
(27) Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: tú cortarás á todo aquel que fornicando, de ti se aparta.
(28) Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.
(20) He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿podrá también dar pan? ¿aparejará carne á su pueblo?
(10) Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto: ensancha tu boca, y henchirla he.
(2) Porque he aquí que braman tus enemigos; y tus aborrecedores han alzado cabeza.
(4) Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen: he aquí Palestina, y Tiro, con Etiopía: éste nació allá.
(9) Mis ojos enfermaron á causa de mi aflicción: hete llamado, oh Jehová, cada día; he extendido á ti mis manos.
(13) Mas yo á ti he clamado, oh Jehová; y de mañana mi oración te previno.