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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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he (2,294 apariciones)

(4) He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda á Israel.

(2) He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, hasta que haya misericordia de nosotros.

(3) He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.

(4) He aquí que así será bendito el hombre que teme á Jehová.

(5) Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado.

(2) En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre: como un niño destetado está mi alma.

(2) En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, como un niño destetado de su madre: como un niño destetado está mi alma.

(6) He aquí, en Ephrata oímos de ella: hallámosla en los campos del bosque.

(14) Este es mi reposo para siempre: aquí habitaré, porque la he deseado.

(17) Allí haré reverdecer el cuerno de David: he prevenido lámpara á mi ungido.

(1) Salmo de David. ALABARTE he con todo mi corazón: delante de los dioses te cantaré salmos.

(4) Pues aun no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.

(8) Si subiere á los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.

(6) He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.

(1) Salmo de David. JEHOVÁ, á ti he clamado: apresúrate á mí; escucha mi voz, cuando te invocare.

(8) Por tanto á ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: en ti he confiado, no desampares mi alma.

(8) Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.

(8) Hazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.

(2) Misericordia mía y mi castillo, altura mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que allana mi pueblo delante de mí.

(1) Salmo de alabanza: de David. ENSALZARTE he, mi Dios, mi Rey; y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre.

(23) Volveos á mi reprensión: he aquí yo os derramaré mi espíritu, y os haré saber mis palabras.

(11) Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar.

(11) Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar.

(14) Casi en todo mal he estado, en medio de la sociedad y de la congregación.

(10) Y he aquí, una mujer que le sale al encuentro con atavío de ramera, astuta de corazón,

(14) Sacrificios de paz había prometido, hoy he pagado mis votos;

(15) Por tanto he salido á encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.

(15) Por tanto he salido á encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.

(16) Con paramentos he ataviado mi cama, recamados con cordoncillo de Egipto.

(17) He sahumado mi cámara con mirra, áloes, y cinamomo.

(5) Venid, comed mi pan, y bebed del vino que yo he templado.

(9) ¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado?

(19) Para que tu confianza sea en Jehová, te las he hecho saber hoy á ti también.

(20) ¿No te he escrito tres veces en consejos y ciencia,

(31) Y he aquí que por toda ella habían ya crecido espinas, ortigas habían ya cubierto su haz, y su cerca de piedra estaba ya destruída.

(7) Dos cosas te he demandado; no me las niegues antes que muera.

(8) Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan que he menester;

(20) Tal es el rastro de la mujer adúltera: come, y limpia su boca, y dice: No he hecho maldad.

(10) ¿Hay algo de que se pueda decir: He aquí esto es nuevo? Ya fué en los siglos que nos han precedido.

(14) Yo miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu.

(16) Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí hállome yo engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem; y mi corazón ha percibido muchedumbre de sabiduría y ciencia.

(16) Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí hállome yo engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem; y mi corazón ha percibido muchedumbre de sabiduría y ciencia.

(1) DIJE yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad.

(11) Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas: y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol.

(13) Y he visto que la sabiduría sobrepuja á la necedad, como la luz á las tinieblas.

(15) Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio me sucederá también á mí: ¿para qué pues he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón, que también esto era vanidad.

(10) Yo he visto el trabajo que Dios ha dado á los hijos de los hombres para que en él se ocupasen.

(12) Yo he conocido que no hay mejor para ellos, que alegrarse, y hacer bien en su vida:

(14) He entendido que todo lo que Dios hace, eso será perpetuo: sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y hácelo Dios, para que delante de él teman los hombres.

(22) Así que he visto que no hay cosa mejor que alegrarse el hombre con lo que hiciere; porque esta es su parte: porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?