Concordancia de la Biblia Reina-Valera
le (2,470 apariciones)
(7) ¿Y quién de vosotros tiene un siervo que ara ó apacienta, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate á la mesa?
(8) ¿No le dice antes: Adereza qué cene, y arremángate, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come tú y bebe?
(9) ¿Da gracias al siervo porque hizo lo que le había sido mandado? Pienso que no.
(37) Y respondiendo, le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las águilas.
(5) Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, porque al fin no venga y me muela.
(19) Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? ninguno hay bueno sino sólo Dios.
(22) Y Jesús, oído esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
(33) Y después que le hubieren azotado, le matarán: mas al tercer día resucitará.
(33) Y después que le hubieren azotado, le matarán: mas al tercer día resucitará.
(39) Y los que iban delante, le reñían que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.
(40) Jesús entonces parándose, mandó traerle á sí: y como él llegó, le preguntó,
(42) Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo.
(43) Y luego vió, y le seguía, glorificando á Dios: y todo el pueblo como lo vió, dió á Dios alabanza.
(5) Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vió, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.
(6) Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso.
(9) Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.
(14) Empero sus ciudadanos le aborrecían, y enviaron tras de él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.
(17) Y él le dice: Está bien, buen siervo; pues que en lo poco has sido fiel, tendrás potestad sobre diez ciudades.
(22) Entonces él le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo. Sabías que yo era hombre recio, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;
(25) Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.
(26) Pues yo os digo que á cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.
(26) Pues yo os digo que á cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.
(31) Y si alguien os preguntare, ¿por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo ha menester.
(39) Entonces algunos de los Fariseos de la compañía, le dijeron: Maestro, reprende á tus discípulos.
(2) Y le hablaron, diciendo: Dinos: ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿ó quién es el que te ha dado esta potestad?
(5) Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?
(10) Y al tiempo, envió un siervo á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; mas los labradores le hirieron, y enviaron vacío.
(10) Y al tiempo, envió un siervo á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; mas los labradores le hirieron, y enviaron vacío.
(11) Y volvió á enviar otro siervo; mas ellos á éste también, herido y afrentado, le enviaron vacío.
(15) Y echáronle fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué pues, les hará el señor de la viña?
(18) Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará.
(20) Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, para sorprenderle en palabras, para que le entregasen al principado y á la potestad del presidente.
(21) Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no tienes respeto á persona; antes enseñas el camino de Dios con verdad.
(27) Y llegándose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron,
(44) Así que David le llama Señor: ¿cómo pues es su hijo?
(7) Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas hayan de comenzar á ser hechas?
(2) Y los príncipes de los sacerdotes y los escribas buscaban cómo le matarían; mas tenían miedo del pueblo.
(9) Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que aparejemos?
(33) Y él le dijo: Señor, pronto estoy á ir contigo aun á cárcel y á muerte.
(39) Y saliendo, se fué, como solía, al monte de las Olivas; y sus discípulos también le siguieron.
(43) Y le apareció un ángel del cielo confortándole.
(48) Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?
(49) Y viendo los que estaban con él lo que había de ser, le dijeron: Señor, ¿heriremos á cuchillo?
(50) Y uno de ellos hirió á un siervo del príncipe de los sacerdotes, y le quitó la oreja derecha.
(51) Entonces respondiendo Jesús, dijo: Dejad hasta aquí. Y tocando su oreja, le sanó.
(54) Y prendiéndole trajéronle, y metiéronle en casa del príncipe de los sacerdotes. Y Pedro le seguía de lejos.
(56) Y como una criada le vió que estaba sentado al fuego, fijóse en él, y dijo: Y éste con él estaba.
(57) Entonces él lo negó, diciendo: Mujer, no le conozco.
(61) Entonces, vuelto el Señor, miró á Pedro: y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.
(66) Y cuando fué de día, se juntaron los ancianos del pueblo, y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y le trajeron á su concilio,