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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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le (2,470 apariciones)

(3) Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices.

(7) Y como entendió que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió á Herodes, el cual también estaba en Jerusalem en aquellos días.

(8) Y Herodes, viendo á Jesús, holgóse mucho, porque hacía mucho que deseaba verle; porque había oído de él muchas cosas, y tenía esperanza que le vería hacer alguna señal.

(9) Y le preguntaba con muchas palabras; mas él nada le respondió:

(9) Y le preguntaba con muchas palabras; mas él nada le respondió:

(11) Mas Herodes con su corte le menospreció, y escarneció, vistiéndole de una ropa rica; y volvióle á enviar á Pilato.

(14) Les dijo: Me habéis presentado á éste por hombre que desvía al pueblo: y he aquí, preguntando yo delante de vosotros, no he hallado culpa alguna en este hombre de aquéllas de que le acusáis.

(16) Le soltaré, pues, castigado.

(22) Y él les dijo la tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré, pues, y le soltaré.

(22) Y él les dijo la tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré, pues, y le soltaré.

(26) Y llevándole, tomaron á un Simón Cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.

(27) Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban.

(27) Y le seguía una grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban y lamentaban.

(33) Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron allí, y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.

(39) Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á ti mismo y á nosotros.

(43) Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.

(49) Mas todos sus conocidos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.

(53) Y quitado, lo envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual ninguno había aún sido puesto.

(16) Mas los ojos de ellos estaban embargados, para que no le conociesen.

(18) Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Tú sólo peregrino eres en Jerusalem, y no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días?

(19) Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fué varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

(20) Y cómo le entregaron los príncipes de los sacerdotes y nuestros príncipes á condenación de muerte, y le crucificaron.

(20) Y cómo le entregaron los príncipes de los sacerdotes y nuestros príncipes á condenación de muerte, y le crucificaron.

(24) Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho; mas á él no le vieron.

(29) Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró pues á estarse con ellos.

(31) Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos.

(42) Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel.

(10) En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él; y el mundo no le conoció.

(11) A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

(12) Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre:

(18) A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.

(18) A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.

(19) Y éste es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?

(21) Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.

(31) Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado á Israel, por eso vine yo bautizando con agua.

(33) Y yo no le conocía; mas el que me envió á bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con Espíritu Santo.

(34) Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios.

(38) Y volviéndose Jesús, y viéndolos seguirle, díceles: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabbí (que declarado quiere decir Maestro) ¿dónde moras?

(38) Y volviéndose Jesús, y viéndolos seguirle, díceles: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabbí (que declarado quiere decir Maestro) ¿dónde moras?

(40) Era Andrés, hermano de Simón Pedro, uno de los dos que habían oído de Juan, y le habían seguido.

(42) Y le trajo á Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cephas (que quiere decir, Piedra).

(3) Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen.

(8) Y díceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentáronle.

(25) Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque él sabía lo que había en el hombre.

(27) Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le fuere dado del cielo.

(29) El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo es cumplido.

(7) Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber.

(9) Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides á mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.

(11) La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?

(14) Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.