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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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lo (3,463 apariciones)

(3) Y nuestro Dios está en los cielos: todo lo que quiso ha hecho.

(6) Jehová está por mí: no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

(76) Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme á lo que has dicho á tu siervo.

(6) Todo lo que quiso Jehová, ha hecho en los cielos y en la tierra, en las mares y en todos los abismos.

(8) Hija de Babilonia destruída, bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste.

(12) Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz.

(14) Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.

(15) No fué encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fuí formado, y compaginado en lo más bajo de la tierra.

(3) Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿ó el hijo del hombre, para que lo estimes?

(7) Envía tu mano desde lo alto; redímeme, y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hijos extraños;

(6) El cual hizo los cielos y la tierra, la mar, y todo lo que en ellos hay; que guarda verdad para siempre;

(6) Todo lo que respira alabe á JAH. Aleluya.

(26) También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;

(27) Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.

(18) Por lo cual su casa está inclinada á la muerte, y sus veredas hacia los muertos:

(15) Más preciosa es que las piedras preciosas; y todo lo que puedes desear, no se puede comparar á ella.

(13) Ten el consejo, no lo dejes; guárdalo, porque eso es tu vida.

(25) Tus ojos miren lo recto, y tus párpados en derechura delante de ti.

(33) Atended el consejo, y sed sabios, y no lo menospreciéis.

(3) Envió sus criadas; sobre lo más alto de la ciudad clamó:

(12) Si fueres sabio, para ti lo serás: mas si fueres escarnecedor, pagarás tú solo.

(14) Siéntase en una silla á la puerta de su casa, en lo alto de la ciudad,

(24) Lo que el impío teme, eso le vendrá: mas á los justos les será dado lo que desean.

(24) Lo que el impío teme, eso le vendrá: mas á los justos les será dado lo que desean.

(26) Como el vinagre á los dientes, y como el humo á los ojos, así es el perezoso á los que lo envían.

(32) Los labios del justo conocerán lo que agrada: mas la boca de los impíos habla perversidades.

(24) Hay quienes reparten, y les es añadido más: y hay quienes son escasos más de lo que es justo, mas vienen á pobreza.

(26) Al que retiene el grano, el pueblo lo maldecirá: mas bendición será sobre la cabeza del que vende.

(25) El cuidado congojoso en el corazón del hombre, lo abate; mas la buena palabra lo alegra.

(25) El cuidado congojoso en el corazón del hombre, lo abate; mas la buena palabra lo alegra.

(24) El que detiene el castigo, á su hijo aborrece: mas el que lo ama, madruga á castigarlo.

(2) El que camina en su rectitud teme á Jehová: mas el pervertido en sus caminos lo menosprecia.

(31) El que oprime al pobre, afrenta á su Hacedor: mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.

(35) La benevolencia del rey es para con el ministro entendido: mas su enojo contra el que lo avergüenza.

(16) Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación.

(8) Mejor es lo poco con justicia, que la muchedumbre de frutos sin derecho.

(13) Los labios justos son el contentamiento de los reyes; y aman al que habla lo recto.

(22) Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee: mas la erudición de los necios es necedad.

(21) El que engendra al necio, para su tristeza lo engendra: y el padre del fatuo no se alegrará.

(25) El hijo necio es enojo á su padre, y amargura á la que lo engendró.

(26) Ciertamente no es bueno condenar al justo, ni herir á los príncipes que hacen lo recto.

(2) No toma placer el necio en la inteligencia, sino en lo que su corazón se descubre.

(8) Las palabras del chismoso parecen blandas, y descienden hasta lo íntimo del vientre.

(2) Como bramido de cachorro de león es el terror del rey: el que lo hace enfurecerse, peca contra su alma.

(5) Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre: mas el hombre entendido lo alcanzará.

(6) Muchos hombres publican cada uno su liberalidad: mas hombre de verdad, ¿quién lo hallará?

(25) Lazo es al hombre el devorar lo santo, y andar pesquisando después de los votos.

(27) Candela de Jehová es el alma del hombre, que escudriña lo secreto del vientre.

(30) Las señales de las heridas son medicina para lo malo: y las llagas llegan á lo más secreto del vientre.

(30) Las señales de las heridas son medicina para lo malo: y las llagas llegan á lo más secreto del vientre.