Concordancia de la Biblia Reina-Valera
mi (3,319 apariciones)
(14) ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi mano?
(14) ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi mano?
(17) Oid con atención mi razonamiento, y mi denunciación con vuestros oídos.
(17) Oid con atención mi razonamiento, y mi denunciación con vuestros oídos.
(23) ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? hazme entender mi prevaricación y mi pecado.
(23) ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? hazme entender mi prevaricación y mi pecado.
(26) ¿Por qué escribes contra mí amarguras, y me haces cargo de los pecados de mi mocedad?
(14) Si el hombre muriere, ¿volverá á vivir? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi mutación.
(14) Si el hombre muriere, ¿volverá á vivir? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi mutación.
(16) Pues ahora me cuentas los pasos, y no das tregua á mi pecado.
(17) Tienes sellada en saco mi prevaricación, y coacervas mi iniquidad.
(17) Tienes sellada en saco mi prevaricación, y coacervas mi iniquidad.
(4) También yo hablaría como vosotros. Ojalá vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.
(6) Si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo de hablar, no se aparta de mí.
(7) Empero ahora me ha fatigado: has tú asolado toda mi compañía.
(8) Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.
(8) Tú me has arrugado; testigo es mi flacura, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.
(9) Su furor me destrizó, y me ha sido contrario: crujió sus dientes contra mí; contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.
(13) Cercáronme sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó: mi hiel derramó por tierra.
(15) Yo cosí saco sobre mi piel, y cargué mi cabeza de polvo.
(15) Yo cosí saco sobre mi piel, y cargué mi cabeza de polvo.
(16) Mi rostro está enlodado con lloro, y mis párpados entenebrecidos:
(17) A pesar de no haber iniquidad en mis manos, y de haber sido mi oración pura.
(18) ¡Oh tierra! no cubras mi sangre, y no haya lugar á mi clamor.
(18) ¡Oh tierra! no cubras mi sangre, y no haya lugar á mi clamor.
(19) Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, y mi testimonio en las alturas.
(19) Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, y mi testimonio en las alturas.
(1) MI ALIENTO está corrompido, acórtanse mis días, y me está aparejado el sepulcro.
(3) Pon ahora, dame fianza para litigar contigo: ¿quién tocará ahora mi mano?
(11) Pasáronse mis días, fueron arrancados mis pensamientos, los designios de mi corazón.
(13) Si yo espero, el sepulcro es mi casa: haré mi cama en las tinieblas.
(13) Si yo espero, el sepulcro es mi casa: haré mi cama en las tinieblas.
(14) A la huesa tengo dicho: Mi padre eres tú; á los gusanos: Mi madre y mi hermana.
(14) A la huesa tengo dicho: Mi padre eres tú; á los gusanos: Mi madre y mi hermana.
(14) A la huesa tengo dicho: Mi padre eres tú; á los gusanos: Mi madre y mi hermana.
(15) ¿Dónde pues estará ahora mi esperanza? y mi esperanza ¿quién la verá?
(15) ¿Dónde pues estará ahora mi esperanza? y mi esperanza ¿quién la verá?
(2) ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, y me moleréis con palabras?
(4) Sea así que realmente haya yo errado, conmigo se quedará mi yerro.
(5) Mas si vosotros os engrandeciereis contra mí, y adujereis contra mí mi oprobio,
(8) Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; y sobre mis veredas puso tinieblas.
(9) Hame despojado de mi gloria, y quitado la corona de mi cabeza.
(9) Hame despojado de mi gloria, y quitado la corona de mi cabeza.
(10) Arruinóme por todos lados, y perezco; y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado.
(12) Vinieron sus ejércitos á una, y trillaron sobre mí su camino, y asentaron campo en derredor de mi tienda.
(15) Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño: forastero fuí yo en sus ojos.
(16) Llamé á mi siervo, y no respondió; de mi propia boca le suplicaba.
(16) Llamé á mi siervo, y no respondió; de mi propia boca le suplicaba.
(17) Mi aliento vino á ser extraño á mi mujer, aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.
(17) Mi aliento vino á ser extraño á mi mujer, aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.