Concordancia de la Biblia Reina-Valera
mi (3,319 apariciones)
(20) Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.
(20) Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.
(25) Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo:
(26) Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios;
(26) Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios;
(3) La reprensión de mi censura he oído, y háceme responder el espíritu de mi inteligencia.
(3) La reprensión de mi censura he oído, y háceme responder el espíritu de mi inteligencia.
(2) Oid atentamente mi palabra, y sea esto vuestros consuelos.
(4) ¿Hablo yo á algún hombre? y ¿por qué no se ha de angustiar mi espíritu?
(6) Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro, y toma temblor mi carne.
(2) Hoy también hablaré con amargura; que es más grave mi llaga que mi gemido.
(2) Hoy también hablaré con amargura; que es más grave mi llaga que mi gemido.
(4) Ordenaría juicio delante de él, y henchiría mi boca de argumentos.
(7) Allí el justo razonaría con él: y escaparía para siempre de mi juez.
(10) Mas él conoció mi camino: probaráme, y saldré como oro.
(12) Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida.
(16) Dios ha enervado mi corazón, y hame turbado el Omnipotente.
(17) ¿Por qué no fuí yo cortado delante de las tinieblas, y cubrió con oscuridad mi rostro?
(2) Vive Dios, el cual ha apartado mi causa, y el Omnipotente, que amargó el alma mía,
(3) Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, y hubiere hálito de Dios en mis narices,
(4) Mis labios no hablarán iniquidad, ni mi lengua pronunciará engaño.
(5) Nunca tal acontezca que yo os justifique: hasta morir no quitaré de mí mi integridad.
(6) Mi justicia tengo asida, y no la cederé: no me reprochará mi corazón en el tiempo de mi vida.
(6) Mi justicia tengo asida, y no la cederé: no me reprochará mi corazón en el tiempo de mi vida.
(6) Mi justicia tengo asida, y no la cederé: no me reprochará mi corazón en el tiempo de mi vida.
(7) Sea como el impío mi enemigo, y como el inicuo mi adversario.
(7) Sea como el impío mi enemigo, y como el inicuo mi adversario.
(3) Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, á la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad;
(4) Como fué en los días de mi mocedad, cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda;
(4) Como fué en los días de mi mocedad, cuando el secreto de Dios estaba en mi tienda;
(7) Cuando salía á la puerta á juicio, y en la plaza hacía preparar mi asiento,
(14) Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto; y mi toca era juicio.
(18) Y decía yo: En mi nido moriré, y como arena multiplicaré días.
(19) Mi raíz estaba abierta junto á las aguas, y en mis ramas permanecía el rocío.
(20) Mi honra se renovaba en mí, y mi arco se corroboraba en mi mano.
(20) Mi honra se renovaba en mí, y mi arco se corroboraba en mi mano.
(20) Mi honra se renovaba en mí, y mi arco se corroboraba en mi mano.
(21) Oíanme, y esperaban; y callaban á mi consejo.
(22) Tras mi palabra no replicaban, y mi razón destilaba sobre ellos.
(22) Tras mi palabra no replicaban, y mi razón destilaba sobre ellos.
(24) Si me reía con ellos, no lo creían: y no abatían la luz de mi rostro.
(1) MAS ahora los más mozos de días que yo, se ríen de mí; cuyos padres yo desdeñara ponerlos con los perros de mi ganado.
(10) Abomínanme, aléjanse de mí, y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.
(11) Porque Dios desató mi cuerda, y me afligió, por eso se desenfrenaron delante de mi rostro.
(11) Porque Dios desató mi cuerda, y me afligió, por eso se desenfrenaron delante de mi rostro.
(13) Mi senda desbarataron, aprovecháronse de mi quebrantamiento, contra los cuales no hubo ayudador.
(13) Mi senda desbarataron, aprovecháronse de mi quebrantamiento, contra los cuales no hubo ayudador.
(14) Vinieron como por portillo ancho, revolviéronse á mi calamidad.
(15) Hanse revuelto turbaciones sobre mí; combatieron como viento mi alma, y mi salud pasó como nube.
(15) Hanse revuelto turbaciones sobre mí; combatieron como viento mi alma, y mi salud pasó como nube.