Concordancia de la Biblia Reina-Valera
mis (1,052 apariciones)
(15) Ahora pues, no os engañe Ezechîas, ni os persuada tal cosa, ni le creáis; que si ningún dios de todas aquellas naciones y reinos pudo librar su pueblo de mis manos, y de las manos de mis padres, ¿cuánto menos vuestro Dios os podrá librar de mi mano?
(15) Ahora pues, no os engañe Ezechîas, ni os persuada tal cosa, ni le creáis; que si ningún dios de todas aquellas naciones y reinos pudo librar su pueblo de mis manos, y de las manos de mis padres, ¿cuánto menos vuestro Dios os podrá librar de mi mano?
(17) Además de esto escribió letras en que blasfemaba á Jehová el Dios de Israel, y hablaba contra él, diciendo: Como los dioses de las gentes de los países no pudieron librar su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezechîas librará al suyo de mis manos.
(17) Además de esto escribió letras en que blasfemaba á Jehová el Dios de Israel, y hablaba contra él, diciendo: Como los dioses de las gentes de los países no pudieron librar su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezechîas librará al suyo de mis manos.
(5) Y al sacrificio de la tarde levantéme de mi aflicción; y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, postréme de rodillas, y extendí mis palmas á Jehová mi Dios;
(2) Que vino Hanani, uno de mis hermanos, él y ciertos varones de Judá, y preguntéles por los Judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalem.
(9) Mas os volveréis á mí, y guardaréis mis mandamientos, y los pondréis por obra. Si fuere vuestro lanzamiento hasta el cabo de los cielos, de allí os juntaré; y traerlos he al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.
(3) Y dije al rey: El rey viva para siempre. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas del fuego?
(5) Y dije al rey: Si al rey place, y si agrada tu siervo delante de ti, que me envíes á Judá, á la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré.
(23) Y ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni la gente de guardia que me seguía, desnudamos nuestro vestido: cada uno se desnudaba solamente para lavarse.
(23) Y ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni la gente de guardia que me seguía, desnudamos nuestro vestido: cada uno se desnudaba solamente para lavarse.
(10) También yo, y mis hermanos, y mis criados, les hemos prestado dinero y grano: relevémosles ahora de este gravamen.
(10) También yo, y mis hermanos, y mis criados, les hemos prestado dinero y grano: relevémosles ahora de este gravamen.
(14) También desde el día que me mandó el rey que fuese gobernador de ellos en la tierra de Judá, desde el año veinte del rey Artajerjes hasta el año treinta y dos, doce años, ni yo ni mis hermanos comimos el pan del gobernador.
(16) También en la obra de este muro instauré mi parte, y no compramos heredad: y todos mis criados juntos estaban allí á la obra.
(9) Porque todos ellos nos ponían miedo, diciendo: Debilitaránse las manos de ellos en la obra, y no será hecha. Esfuerza pues mis manos, oh Dios.
(19) También contaban delante de mí sus buenas obras, y referíanle mis palabras. Y enviaba Tobías cartas para atemorizarme.
(14) Acuérdate de mí, oh Dios, en orden á esto, y no raigas mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en sus observancias.
(19) Sucedió pues, que cuando iba oscureciendo á las puertas de Jerusalem antes del sábado, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del sábado; y puse á las puertas algunos de mis criados, para que en día de sábado no entrasen carga.
(16) Ve, y junta á todos los Judíos que se hallan en Susán, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche ni día: yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y así entraré al rey, aunque no sea conforme á la ley; y si perezco, que perezca.
(5) Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y santificábalos, y levantábase de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado á Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.
(10) Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, ni escondió de mis ojos la miseria.
(24) Pues antes que mi pan viene mi suspiro; y mis gemidos corren como aguas.
(14) Sobrevínome un espanto y un temblor, que estremeció todos mis huesos:
(16) Paróse un fantasma delante de mis ojos, cuyo rostro yo no conocí, y quedo, oí que decía:
(8) Ciertamente yo buscaría á Dios, y depositaría en él mis negocios:
(3) Porque pesaría aquél más que la arena del mar: y por tanto mis palabras son cortadas.
(15) Mis hermanos han mentido cual arroyo: pasáronse como corrientes impetuosas,
(6) Y mis días fueron más ligeros que la lanzadera del tejedor, y fenecieron sin esperanza.
(7) Acuérdate que mi vida es viento, y que mis ojos no volverán á ver el bien.
(13) Cuando digo: Mi cama me consolará, mi cama atenuará mis quejas;
(15) Y así mi alma tuvo por mejor el ahogamiento, y quiso la muerte más que mis huesos.
(16) Aburríme: no he de vivir yo para siempre; déjame, pues que mis días son vanidad.
(17) Porque me ha quebrado con tempestad, y ha aumentado mis heridas sin causa.
(25) Mis días han sido más ligeros que un correo; huyeron, y no vieron el bien.
(28) Contúrbanme todos mis trabajos; sé que no me darás por libre.
(30) Aunque me lave con aguas de nieve, y limpie mis manos con la misma limpieza,
(31) Aun me hundirás en el hoyo, y mis propios vestidos me abominarán.
(20) ¿No son mis días poca cosa? Cesa pues, y déjame, para que me conforte un poco.
(1) HE AQUÍ que todas estas cosas han visto mis ojos, y oído y entendido de por sí mis oídos.
(1) HE AQUÍ que todas estas cosas han visto mis ojos, y oído y entendido de por sí mis oídos.
(6) Oid ahora mi razonamiento, y estad atentos á los argumentos de mis labios.
(14) ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi mano?
(15) He aquí, aunque me matare, en él esperaré; empero defenderé delante de él mis caminos.
(27) Pones además mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, imprimiéndolo á las raíces de mis pies.
(27) Pones además mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, imprimiéndolo á las raíces de mis pies.
(27) Pones además mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, imprimiéndolo á las raíces de mis pies.
(5) Mas yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro.
(5) Mas yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios apaciguaría el dolor vuestro.
(10) Abrieron contra mí su boca; hirieron mis mejillas con afrenta; contra mí se juntaron todos.