Concordancia de la Biblia Reina-Valera
mis (1,052 apariciones)
(13) Cercáronme sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó: mi hiel derramó por tierra.
(16) Mi rostro está enlodado con lloro, y mis párpados entenebrecidos:
(17) A pesar de no haber iniquidad en mis manos, y de haber sido mi oración pura.
(20) Disputadores son mis amigos: mas á Dios destilarán mis ojos.
(20) Disputadores son mis amigos: mas á Dios destilarán mis ojos.
(1) MI ALIENTO está corrompido, acórtanse mis días, y me está aparejado el sepulcro.
(2) No hay conmigo sino escarnecedores, en cuya acrimonia se detienen mis ojos.
(7) Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, y mis pensamientos todos son como sombra.
(7) Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, y mis pensamientos todos son como sombra.
(11) Pasáronse mis días, fueron arrancados mis pensamientos, los designios de mi corazón.
(11) Pasáronse mis días, fueron arrancados mis pensamientos, los designios de mi corazón.
(8) Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; y sobre mis veredas puso tinieblas.
(13) Hizo alejar de mí mis hermanos, y positivamente se extrañaron de mí mis conocidos.
(13) Hizo alejar de mí mis hermanos, y positivamente se extrañaron de mí mis conocidos.
(14) Mis parientes se detuvieron, y mis conocidos se olvidaron de mí.
(14) Mis parientes se detuvieron, y mis conocidos se olvidaron de mí.
(15) Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño: forastero fuí yo en sus ojos.
(17) Mi aliento vino á ser extraño á mi mujer, aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.
(19) Todos mis confidentes me aborrecieron; y los que yo amaba, se tornaron contra mí.
(20) Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.
(20) Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.
(21) Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí; porque la mano de Dios me ha tocado.
(22) ¿Por qué me perseguís como Dios, y no os hartáis de mis carnes?
(23) ¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡quién diese que se escribieran en un libro!
(27) Al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mis riñones se consuman dentro de mí.
(27) Al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mis riñones se consuman dentro de mí.
(2) Por cierto mis pensamientos me hacen responder, y por tanto me apresuro.
(11) Mis pies tomaron su rastro; guardé su camino, y no me aparté.
(25) Y si no, ¿quién me desmentirá ahora, ó reducirá á nada mis palabras?
(3) Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, y hubiere hálito de Dios en mis narices,
(4) Mis labios no hablarán iniquidad, ni mi lengua pronunciará engaño.
(5) Cuando aun el Omnipotente estaba conmigo, y mis hijos alrededor de mí;
(6) Cuando lavaba yo mis caminos con manteca, y la piedra me derramaba ríos de aceite!
(19) Mi raíz estaba abierta junto á las aguas, y en mis ramas permanecía el rocío.
(12) A la mano derecha se levantaron los jóvenes; empujaron mis pies, y sentaron contra mí las vías de su ruina.
(17) De noche taladra sobre mí mis huesos, y mis pulsos no reposan.
(17) De noche taladra sobre mí mis huesos, y mis pulsos no reposan.
(27) Mis entrañas hierven, y no reposan; días de aflicción me han sobrecogido.
(30) Mi piel está denegrida sobre mí, y mis huesos se secaron con ardentía.
(1) HICE pacto con mis ojos: ¿cómo pues había yo de pensar en virgen?
(4) ¿No ve él mis caminos, y cuenta todos mis pasos?
(4) ¿No ve él mis caminos, y cuenta todos mis pasos?
(7) Si mis pasos se apartaron del camino, y si mi corazón se fué tras mis ojos, y si algo se apegó á mis manos,
(7) Si mis pasos se apartaron del camino, y si mi corazón se fué tras mis ojos, y si algo se apegó á mis manos,
(7) Si mis pasos se apartaron del camino, y si mi corazón se fué tras mis ojos, y si algo se apegó á mis manos,
(8) Siembre yo, y otro coma, y mis verduras sean arrancadas.
(20) Si no me bendijeron sus lomos, y del vellón de mis ovejas se calentaron;
(31) Cuando mis domésticos decían: ¡Quién nos diese de su carne! nunca nos hartaríamos.
(32) El extranjero no tenía fuera la noche; mis puertas abría al caminante.
(33) Si encubrí, como los hombres mis prevaricaciones, escondiendo en mi seno mi iniquidad;