Concordancia de la Biblia Reina-Valera
ni (1,863 apariciones)
(6) Ocupe la oscuridad aquella noche; no sea contada entre los días del año, ni venga en el número de los meses.
(9) Oscurézcanse las estrellas de su alba; espere la luz, y no venga, ni vea los párpados de la mañana:
(10) Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, ni escondió de mis ojos la miseria.
(26) No he tenido paz, no me aseguré, ni me estuve reposado; vínome no obstante turbación.
(6) Porque la iniquidad no sale del polvo, ni la molestia brota de la tierra.
(21) Del azote de la lengua serás encubierto; ni temerás de la destrucción cuando viniere.
(10) No tornará más á su casa, ni su lugar le conocerá más.
(19) ¿Hasta cuándo no me dejarás, ni me soltarás hasta que trague mi saliva?
(20) He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni toma la mano de los malignos.
(12) Así el hombre yace, y no se tornará á levantar: hasta que no haya cielo no despertarán, ni se levantarán de su sueño.
(15) He aquí que en sus santos no confía, y ni los cielos son limpios delante de sus ojos:
(29) No enriquecerá, ni será firme su potencia, ni extenderá por la tierra su hermosura.
(29) No enriquecerá, ni será firme su potencia, ni extenderá por la tierra su hermosura.
(19) No tendrá hijo ni nieto en su pueblo, ni quien le suceda en sus moradas.
(19) No tendrá hijo ni nieto en su pueblo, ni quien le suceda en sus moradas.
(9) El ojo que le habrá visto, nunca más le verá; ni su lugar le echará más de ver.
(18) Restituirá el trabajo conforme á la hacienda que tomó; y no tragará, ni gozará.
(20) Por tanto, no sentirá él sosiego en su vientre, ni salvará nada de lo que codiciaba.
(9) Sus casas seguras de temor, ni hay azote de Dios sobre ellos.
(13) Ellos son los que, rebeldes á la luz, nunca conocieron sus caminos, ni estuvieron en sus veredas.
(5) He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, ni las estrellas son limpias delante de sus ojos:
(5) He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente, ni las estrellas son limpias delante de sus ojos:
(4) Mis labios no hablarán iniquidad, ni mi lengua pronunciará engaño.
(7) Senda que nunca la conoció ave, ni ojo de buitre la vió:
(8) Nunca la pisaron animales fieros, ni león pasó por ella.
(13) No conoce su valor el hombre, ni se halla en la tierra de los vivientes.
(14) El abismo dice: No está en mí: y la mar dijo: Ni conmigo.
(15) No se dará por oro, ni su precio será á peso de plata.
(16) No puede ser apreciada con oro de Ophir, ni con onique precioso, ni con zafiro.
(16) No puede ser apreciada con oro de Ophir, ni con onique precioso, ni con zafiro.
(17) El oro no se le igualará, ni el diamante; ni se trocará por vaso de oro fino.
(17) El oro no se le igualará, ni el diamante; ni se trocará por vaso de oro fino.
(18) De coral ni de perlas no se hará mención: la sabiduría es mejor que piedras preciosas.
(30) (Que ni aun entregué al pecado mi paladar, pidiendo maldición para su alma;)
(9) No los grandes son los sabios, ni los viejos entienden el derecho.
(14) Ahora bien, Job no enderezó á mí sus palabras, ni yo le responderé con vuestras razones.
(21) No haré ahora acepción de personas, ni usaré con hombre de lisonjeros títulos.
(7) He aquí que mi terror no te espantará, ni mi mano se agravará sobre ti.
(19) ¿Cuánto menos á aquel que no hace acepción de personas de príncipes, ni el rico es de él más respetado que el pobre? porque todos son obras de sus manos.
(22) No hay tinieblas ni sombra de muerte donde se encubran los que obran maldad.
(13) Ciertamente Dios no oirá la vanidad, ni la mirará el Omnipotente.
(15) Mas ahora, porque en su ira no visita, ni conoce con rigor, por eso Job abrió su boca vanamente, y multiplica palabras sin sabiduría.
(19) ¿Hará él estima de tus riquezas, ni del oro, ni de todas las fuerzas del poder?
(19) ¿Hará él estima de tus riquezas, ni del oro, ni de todas las fuerzas del poder?
(26) He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos; ni se puede rastrear el número de sus años.
(12) ¿Querrá el unicornio servirte á ti, ni quedar á tu pesebre?
(25) Hace burla del espanto, y no teme, ni vuelve el rostro delante de la espada.
(12) Yo no callaré sus miembros, ni lo de sus fuerzas y la gracia de su disposición.
(26) Cuando alguno lo alcanzare, ni espada, ni lanza, ni dardo, ni coselete durará.
(26) Cuando alguno lo alcanzare, ni espada, ni lanza, ni dardo, ni coselete durará.