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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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sus (5,312 apariciones)

(12) No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias;

(10) Sus ojos sean obscurecidos para que no vean, y agóbiales siempre el espinazo.

(33) ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, é inescrutables sus caminos!

(33) ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios, é inescrutables sus caminos!

(14) Mas vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne en sus deseos.

(27) Porque les pareció bueno, y son deudores á ellos: porque si los Gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos servirles en los carnales.

(4) (Que pusieron sus cuellos por mi vida: á los cuales no doy gracias yo solo, mas aun todas las iglesias de los Gentiles;)

(18) Porque los tales no sirven al Señor nuestro Jesucristo, sino á sus vientres; y con suaves palabras y bendiciones engañan los corazones de los simples.

(5) Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno que pueda juzgar entre sus hermanos;

(7) ¿Quién jamás peleó á sus expensas? ¿quién planta viña, y no come de su fruto? ¿ó quién apacienta el ganado, y no come de la leche del ganado?

(35) Y si quieren aprender alguna cosa, pregunten en casa á sus maridos; porque deshonesta cosa es hablar una mujer en la congregación.

(25) Porque es menester que él reine, hasta poner á todos sus enemigos debajo de sus pies.

(25) Porque es menester que él reine, hasta poner á todos sus enemigos debajo de sus pies.

(27) Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas á él, claro está exceptuado aquel que sujetó á él todas las cosas.

(11) Porque no seamos engañados de Satanás: pues no ignoramos sus maquinaciones.

(19) Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no imputándole sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación.

(15) Y sus entrañas son más abundantes para con vosotros, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y temblor.

(3) Pues de su grado han dado conforme á sus fuerzas, yo testifico, y aun sobre sus fuerzas;

(3) Pues de su grado han dado conforme á sus fuerzas, yo testifico, y aun sobre sus fuerzas;

(15) Así que, no es mucho si también sus ministros se transfiguran como ministros de justicia; cuyo fin será conforme á sus obras.

(15) Así que, no es mucho si también sus ministros se transfiguran como ministros de justicia; cuyo fin será conforme á sus obras.

(33) Y fuí descolgado del muro en un serón por una ventana, y escapé de sus manos.

(25) Porque Agar ó Sinaí es un monte de Arabia, el cual es conjunto á la que ahora es Jerusalem, la cual sirve con sus hijos.

(22) Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y diólo por cabeza sobre todas las cosas á la iglesia,

(5) El cual misterio en los otros siglos no se dió á conocer á los hijos de los hombres como ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu:

(28) El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad.

(22) Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.

(24) Así que, como la iglesia está sujeta á Cristo, así también las casadas lo estén á sus maridos en todo.

(28) Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.

(28) Así también los maridos deben amar á sus mujeres como á sus mismos cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo se ama.

(30) Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

(10) A fin de conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad á su muerte,

(19) Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme á sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

(26) A saber, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, mas ahora ha sido manifestado á sus santos:

(2) Para que sean confortados sus corazones, unidos en amor, y en todas riquezas de cumplido entendimiento para conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo;

(9) No mintáis los unos á los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,

(7) Antes fuimos blandos entre vosotros como la que cría, que regala á sus hijos:

(11) Así como sabéis de qué modo exhortábamos y consolábamos á cada uno de vosotros, como el padre á sus hijos,

(15) Los cuales aun mataron al Señor Jesús y á sus propios profetas, y á nosotros nos han perseguido; y no agradan á Dios, y se oponen á todos los hombres;

(16) Prohibiéndonos hablar á los Gentiles, á fin de que se salven, para henchir la medida de sus pecados siempre: pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.

(13) Para que sean confirmados vuestros corazones en santidad, irreprensibles delante de Dios y nuestro Padre, para la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.

(10) Cuando viniere para ser glorificado en sus santos, y á hacerse admirable en aquel día en todos los que creyeron: (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros.)

(6) El cual se dió á sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en sus tiempos:

(4) Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad;

(12) Los diáconos sean maridos de una mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

(12) Los diáconos sean maridos de una mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

(4) Pero si alguna viuda tuviere hijos, ó nietos, aprendan primero á gobernar su casa piadosamente, y á recompensar á sus padres: porque esto es lo honesto y agradable delante de Dios.

(21) Te requiero delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin perjuicio de nadie, que nada hagas inclinándote á la una parte.

(1) TODOS los que están debajo del yugo de servidumbre, tengan á sus señores por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el nombre del Señor y la doctrina.

(3) Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme á sus concupiscencias,