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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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tu (3,658 apariciones)

(3) Lígalos á tus dedos; escríbelos en la tabla de tu corazón.

(15) Por tanto he salido á encontrarte, buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.

(25) No se aparte á sus caminos tu corazón; no yerres en sus veredas.

(18) Castiga á tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se excite tu alma para destruirlo.

(18) Castiga á tu hijo en tanto que hay esperanza; mas no se excite tu alma para destruirlo.

(20) Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu vejez.

(17) Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y pon tu corazón á mi sabiduría:

(17) Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y pon tu corazón á mi sabiduría:

(19) Para que tu confianza sea en Jehová, te las he hecho saber hoy á ti también.

(25) Porque no aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma.

(27) Si no tuvieres para pagar, ¿por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?

(2) Y pon cuchillo á tu garganta, si tienes gran apetito.

(4) No trabajes por ser rico; pon coto á tu prudencia.

(12) Aplica tu corazón á la enseñanza, y tus oídos á las palabras de sabiduría.

(15) Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, también á mí se me alegrará el corazón;

(17) No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo tiempo:

(18) Porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada.

(19) Oye tú, hijo mío, y sé sabio, y endereza tu corazón al camino.

(22) Oye á tu padre, á aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.

(22) Oye á tu padre, á aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.

(25) Alégrense tu padre y tu madre, y gócese la que te engendró.

(25) Alégrense tu padre y tu madre, y gócese la que te engendró.

(26) Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos.

(33) Tus ojos mirarán las extrañas, y tu corazón hablará perversidades.

(10) Si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida.

(12) Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras.

(13) Come, hijo mío, de la miel, porque es buena, y del panal dulce á tu paladar:

(14) Tal será el conocimiento de la sabiduría á tu alma: si la hallares tendrá recompensa, y al fin tu esperanza no será cortada.

(14) Tal será el conocimiento de la sabiduría á tu alma: si la hallares tendrá recompensa, y al fin tu esperanza no será cortada.

(17) Cuando cayere tu enemigo, no te huelgues; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón:

(17) Cuando cayere tu enemigo, no te huelgues; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón:

(27) Apresta tu obra de afuera, y disponla en tu heredad; y después edificarás tu casa.

(27) Apresta tu obra de afuera, y disponla en tu heredad; y después edificarás tu casa.

(27) Apresta tu obra de afuera, y disponla en tu heredad; y después edificarás tu casa.

(28) No seas sin causa testigo contra tu prójimo; y no lisonjees con tus labios.

(34) Así vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre de escudo.

(34) Así vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre de escudo.

(8) No salgas á pleito presto, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya dejado confuso.

(9) Trata tu causa con tu compañero y no descubras el secreto á otro.

(9) Trata tu causa con tu compañero y no descubras el secreto á otro.

(10) No sea que te deshonre el que lo oyere, y tu infamia no pueda repararse.

(17) Detén tu pie de la casa de tu vecino, porque harto de ti no te aborrezca.

(17) Detén tu pie de la casa de tu vecino, porque harto de ti no te aborrezca.

(2) Alábete el extraño, y no tu boca; el ajeno, y no tus labios.

(10) No dejes á tu amigo, ni al amigo de tu padre; ni entres en casa de tu hermano el día de tu aflicción: mejor es el vecino cerca que el hermano lejano.

(10) No dejes á tu amigo, ni al amigo de tu padre; ni entres en casa de tu hermano el día de tu aflicción: mejor es el vecino cerca que el hermano lejano.

(10) No dejes á tu amigo, ni al amigo de tu padre; ni entres en casa de tu hermano el día de tu aflicción: mejor es el vecino cerca que el hermano lejano.

(10) No dejes á tu amigo, ni al amigo de tu padre; ni entres en casa de tu hermano el día de tu aflicción: mejor es el vecino cerca que el hermano lejano.

(23) Considera atentamente el aspecto de tus ovejas; pon tu corazón á tus rebaños:

(27) Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, y para mantenimiento de tu casa, y para sustento de tus criadas.