Concordancia de la Biblia Reina-Valera
tus (1,602 apariciones)
(32) Por el camino de tus mandamientos correré, cuando ensanchares mi corazón.
(33) HE. Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y guardarélo hasta el fin.
(35) Guíame por la senda de tus mandamientos; porque en ella tengo mi voluntad.
(36) Inclina mi corazón á tus testimonios, y no á la avaricia.
(39) Quita de mí el oprobio que he temido: porque buenos son tus juicios.
(40) He aquí yo he codiciado tus mandamientos: vivifícame en tu justicia.
(45) Y andaré en anchura, porque busqué tus mandamientos.
(46) Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré.
(47) Y deleitaréme en tus mandamientos, que he amado.
(48) Alzaré asimismo mis manos á tus mandamientos, que amé; y meditaré en tus estatutos.
(48) Alzaré asimismo mis manos á tus mandamientos, que amé; y meditaré en tus estatutos.
(52) Acordéme, oh Jehová, de tus juicios antiguos, y consoléme.
(54) Cánticos me fueron tus estatutos en la mansión de mis peregrinaciones.
(56) Esto tuve, porque guardaba tus mandamientos.
(57) CHETH. Mi porción, oh Jehová, dije, será guardar tus palabras.
(59) Consideré mis caminos, y torné mis pies á tus testimonios.
(60) Apresuréme, y no me retardé en guardar tus mandamientos.
(63) Compañero soy yo de todos los que te temieren y guardaren tus mandamientos.
(64) De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra: enséñame tus estatutos.
(66) Enséñame bondad de sentido y sabiduría; porque tus mandamientos he creído.
(68) Bueno eres tú, y bienhechor: enséñame tus estatutos.
(69) Contra mí forjaron mentira los soberbios: mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.
(71) Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos.
(73) JOD. Tus manos me hicieron y me formaron: hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.
(73) JOD. Tus manos me hicieron y me formaron: hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.
(75) Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia, y que conforme á tu fidelidad me afligiste.
(77) Vengan á mí tus misericordias, y viva; porque tu ley es mi deleite.
(78) Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: yo empero, meditaré en tus mandamientos.
(79) Tórnense á mí los que te temen y conocen tus testimonios.
(80) Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; porque no sea yo avergonzado.
(83) Porque estoy como el odre al humo; mas no he olvidado tus estatutos.
(86) Todos tus mandamientos son verdad: sin causa me persiguen; ayúdame.
(87) Casi me han echado por tierra: mas yo no he dejado tus mandamientos.
(93) Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; porque con ellos me has vivificado.
(94) Tuyo soy yo, guárdame; porque he buscado tus mandamientos.
(95) Los impíos me han aguardado para destruirme: mas yo entenderé en tus testimonios.
(98) Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; porque me son eternos.
(99) Más que todos mis enseñadores he entendido: porque tus testimonios son mi meditación.
(100) Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos.
(102) No me aparté de tus juicios; porque tú me enseñaste.
(103) ¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! más que la miel á mi boca.
(104) De tus mandamientos he adquirido inteligencia: por tanto he aborrecido todo camino de mentira.
(108) Ruégote, oh Jehová, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; y enséñame tus juicios.
(110) Pusiéronme lazo los impíos: empero yo no me desvié de tus mandamientos.
(111) Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón.
(112) Mi corazón incliné á poner por obra tus estatutos de continuo, hasta el fin.
(117) Sostenme, y seré salvo; y deleitaréme siempre en tus estatutos.
(118) Hollaste á todos los que se desvían de tus estatutos: porque mentira es su engaño.
(119) Como escorias hiciste consumir á todos los impíos de la tierra: por tanto yo he amado tus testimonios.
(120) Mi carne se ha extremecido por temor de ti; y de tus juicios tengo miedo.