Concordancia de la Biblia Reina-Valera
tus (1,602 apariciones)
(124) Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos.
(125) Tu siervo soy yo, dame entendimiento; para que sepa tus testimonios.
(127) Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro.
(129) PE. Maravillosos son tus testimonios: por tanto los ha guardado mi alma.
(130) El principio de tus palabras alumbra; hace entender á los simples.
(131) Mi boca abrí y suspiré; porque deseaba tus mandamientos.
(134) Redímeme de la violencia de los hombres; y guardaré tus mandamientos.
(135) Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; y enséñame tus estatutos.
(137) TZADDI. Justo eres tú, oh Jehová, y rectos tus juicios.
(138) Tus testimonios, que has recomendado, son rectos y muy fieles.
(139) Mi celo me ha consumido; porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.
(141) Pequeño soy yo y desechado; mas no me he olvidado de tus mandamientos.
(143) Aflicción y angustia me hallaron: mas tus mandamientos fueron mis deleites.
(144) Justicia eterna son tus testimonios; dame entendimiento, y viviré.
(145) COPH. Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, y guardaré tus estatutos.
(146) A ti clamé; sálvame, y guardaré tus testimonios.
(148) Previnieron mis ojos las vigilias de la noche, para meditar en tus dichos.
(151) Cercano estás tú, oh Jehová; y todos tus mandamientos son verdad.
(152) Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, que para siempre los fundaste.
(155) Lejos está de los impíos la salud; porque no buscan tus estatutos.
(156) Muchas son tus misericordias, oh Jehová: vivifícame conforme á tus juicios.
(156) Muchas son tus misericordias, oh Jehová: vivifícame conforme á tus juicios.
(157) Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; mas de tus testimonios no me he apartado.
(158) Veía á los prevaricadores, y carcomíame; porque no guardaban tus palabras.
(159) Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos: vivifícame conforme á tu misericordia.
(161) SIN. Príncipes me han perseguido sin causa; mas mi corazón tuvo temor de tus palabras.
(166) Tu salud he esperado, oh Jehová; y tus mandamientos he puesto por obra.
(167) Mi alma ha guardado tus testimonios, y helos amado en gran manera.
(168) Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; porque todos mis caminos están delante de ti.
(168) Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; porque todos mis caminos están delante de ti.
(171) Mis labios rebosarán alabanza, cuando me enseñares tus estatutos.
(172) Hablará mi lengua tus dichos; porque todos tus mandamientos son justicia.
(172) Hablará mi lengua tus dichos; porque todos tus mandamientos son justicia.
(173) Sea tu mano en mi socorro; porque tus mandamientos he escogido.
(175) Viva mi alma y alábete; y tus juicios me ayuden.
(176) Yo anduve errante como oveja extraviada; busca á tu siervo; porque no me he olvidado de tus mandamientos.
(2) Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalem;
(7) Haya paz en tu antemuro, y descanso en tus palacios.
(2) Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y tendrás bien.
(3) Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.
(6) Y veas los hijos de tus hijos, y la paz sobre Israel.
(2) Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos á la voz de mi súplica.
(9) Tus sacerdotes se vistan de justicia, y regocíjense tus santos.
(9) Tus sacerdotes se vistan de justicia, y regocíjense tus santos.
(12) Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
(9) Bienaventurado el que tomará y estrellará tus niños contra las piedras.
(8) Jehová cumplirá por mí: tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no dejarás la obra de tus manos.
(14) Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.
(16) Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.
(17) Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡cuán multiplicadas son sus cuentas!