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Historias Bíblicas

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Hechos

La conversión de Pablo - Hechos 9


Saulo se encuentra con Cristo resucitado en el camino a Damasco y se convierte en siervo y apóstol de Jesús.

(5) Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús á quien tú persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

(6) El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que haga? Y el Señor le dice: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer.

(7) Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atónitos, oyendo á la verdad la voz, mas no viendo á nadie.

(8) Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía á nadie: así que, llevándole por la mano, metiéronle en Damasco;

(9) Donde estuvo tres días sin ver, y no comió, ni bebió.

(10) Había entonces un discípulo en Damasco llamado Ananías, al cual el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.

(11) Y el Señor le dijo: Levántate, y ve á la calle que se llama la Derecha, y busca en casa de Judas á uno llamado Saulo, de Tarso: porque he aquí, él ora;

(12) Y ha visto en visión un varón llamado Ananías, que entra y le pone la mano encima, para que reciba la vista.

(13) Entonces Ananías respondió: Señor, he oído á muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho á tus santos en Jerusalem:

(14) Y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender á todos los que invocan tu nombre.

(15) Y le dijo el Señor: Ve: porque instrumento escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel:

(16) Porque yo le mostraré cuánto le sea menester que padezca por mi nombre.

(17) Ananías entonces fué, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno de Espíritu Santo.

(18) Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al punto la vista: y levantándose, fué bautizado.

(19) Y como comió, fué confortado. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.

(20) Y luego en las sinagogas predicaba á Cristo, diciendo que éste era el Hijo de Dios.

(21) Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalem á los que invocaban este nombre, y á eso vino acá, para llevarlos presos á los príncipes de los sacerdotes?

(22) Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía á los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que éste es el Cristo.

(23) Y como pasaron muchos días, los Judíos hicieron entre sí consejo de matarle;

(24) Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.

(25) Entonces los discípulos, tomándole de noche, le bajaron por el muro en una espuerta.

(26) Y como vino á Jerusalem, tentaba de juntarse con los discípulos; mas todos tenían miedo de él, no creyendo que era discípulo.

(27) Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo á los apóstoles, y contóles cómo había visto al Señor en el camino, y que le había hablado, y cómo en Damasco había hablado confiadamente en el nombre de Jesús.