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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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él (3,943 apariciones)

(4) Y ellos callaron. Entonces él tomándole, le sanó, y despidióle.

(8) Cuando fueres convidado de alguno á bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más honrado que tú esté por él convidado,

(9) Y viniendo el que te llamó á ti y á él, te diga: Da lugar á éste: y entonces comiences con vergüenza á tener el lugar último.

(25) Y muchas gentes iban con él; y volviéndose les dijo:

(29) Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen á hacer burla de él,

(31) ¿O cuál rey, habiendo de ir á hacer guerra contra otro rey, sentándose primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra él con veinte mil?

(1) Y SE llegaban á él todos los publicanos y pecadores á oirle.

(3) Y él les propuso esta parábola, diciendo:

(27) Y él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo.

(29) Mas él respondiendo, dijo al padre: He aquí tantos años te sirvo, no habiendo traspasado jamás tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos:

(30) Mas cuando vino éste tu hijo, que ha consumido tu hacienda con rameras, has matado para él el becerro grueso.

(1) Y DIJO también á sus discípulos: Había un hombre rico, el cual tenía un mayordomo, y éste fué acusado delante de él como disipador de sus bienes.

(6) Y él dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu obligación, y siéntate presto, y escribe cincuenta.

(7) Después dijo á otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él dijo: Cien coros de trigo. Y él le dijo: Toma tu obligación, y escribe ochenta.

(7) Después dijo á otro: ¿Y tú, cuánto debes? Y él dijo: Cien coros de trigo. Y él le dijo: Toma tu obligación, y escribe ochenta.

(14) Y oían también todas estas cosas los Fariseos, los cuales eran avaros, y se burlaban de él.

(16) La ley y los profetas hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es anunciado, y quienquiera se esfuerza á entrar en él.

(20) Había también un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado á la puerta de él, lleno de llagas,

(24) Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.

(11) Y aconteció que yendo él á Jerusalem, pasaba por medio de Samaria y de Galilea.

(14) Y como él los vió, les dijo: Id, mostraos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios.

(37) Y respondiendo, le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las águilas.

(3) Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

(4) Pero él no quiso por algún tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre,

(7) ¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él día y noche, aunque sea longánime acerca de ellos?

(15) Y traían á él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos les reñían.

(17) De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

(21) Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.

(23) Entonces él, oídas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.

(27) Y él les dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.

(29) Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,

(35) Y aconteció que acercándose él á Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;

(39) Y los que iban delante, le reñían que callase; mas él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.

(40) Jesús entonces parándose, mandó traerle á sí: y como él llegó, le preguntó,

(41) Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.

(6) Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso.

(9) Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.

(14) Empero sus ciudadanos le aborrecían, y enviaron tras de él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

(15) Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar á sí á aquellos siervos á los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

(17) Y él le dice: Está bien, buen siervo; pues que en lo poco has sido fiel, tendrás potestad sobre diez ciudades.

(22) Entonces él le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo. Sabías que yo era hombre recio, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

(36) Y yendo él tendían sus capas por el camino.

(40) Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaren, las piedras clamarán.

(45) Y entrando en el templo, comenzó á echar fuera á todos los que vendían y compraban en él.

(1) Y ACONTECIÓ un día, que enseñando él al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, llegáronse los príncipes de los sacerdotes y los escribas, con los ancianos;

(17) Mas él mirándolos, dice: ¿Qué pues es lo que está escrito: La piedra que condenaron los edificadores, ésta fué por cabeza de esquina?

(23) Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis?

(38) Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos: porque todos viven á él.

(41) Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?

(38) Y todo el pueblo venía á él por la mañana, para oirle en el templo.