Concordancia de la Biblia Reina-Valera
él (3,943 apariciones)
(10) Y él les dijo: He aquí cuando entrareis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua: seguidle hasta la casa donde entrare,
(12) Entonces él os mostrará un gran cenáculo aderezado; aparejad allí.
(14) Y como fué hora, sentóse á la mesa, y con él los apóstoles.
(25) Entonces él les dijo: Los reyes de las gentes se enseñorean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores:
(33) Y él le dijo: Señor, pronto estoy á ir contigo aun á cárcel y á muerte.
(34) Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.
(38) Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí dos espadas. Y él les dijo: Basta.
(41) Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró,
(47) Estando él aún hablando, he aquí una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y llegóse á Jesús para besarlo.
(49) Y viendo los que estaban con él lo que había de ser, le dijeron: Señor, ¿heriremos á cuchillo?
(52) Y Jesús dijo á los que habían venido á él, los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados del templo, y los ancianos: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos?
(56) Y como una criada le vió que estaba sentado al fuego, fijóse en él, y dijo: Y éste con él estaba.
(56) Y como una criada le vió que estaba sentado al fuego, fijóse en él, y dijo: Y éste con él estaba.
(57) Entonces él lo negó, diciendo: Mujer, no le conozco.
(59) Y como una hora pasada otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es Galileo.
(60) Y Pedro dijo: Hombre, no sé qué dices. Y luego, estando él aún hablando, el gallo cantó.
(63) Y los hombres que tenían á Jesús, se burlaban de él hiriéndole;
(70) Y dijeron todos: ¿Luego tú eres Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros decís que yo soy.
(2) Y comenzaron á acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte la nación, y que veda dar tributo á César, diciendo que él es el Cristo, el rey.
(3) Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices.
(8) Y Herodes, viendo á Jesús, holgóse mucho, porque hacía mucho que deseaba verle; porque había oído de él muchas cosas, y tenía esperanza que le vería hacer alguna señal.
(9) Y le preguntaba con muchas palabras; mas él nada le respondió:
(15) Y ni aun Herodes; porque os remití á él, y he aquí, ninguna cosa digna de muerte ha hecho.
(22) Y él les dijo la tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré, pues, y le soltaré.
(22) Y él les dijo la tercera vez: ¿Pues qué mal ha hecho éste? Ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré, pues, y le soltaré.
(32) Y llevaban también con él otros dos, malhechores, á ser muertos.
(35) Y el pueblo estaba mirando; y se burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros hizo salvos: sálvese á sí, si éste es el Mesías, el escogido de Dios.
(36) Escarnecían de él también los soldados, llegándose y presentándole vinagre,
(38) Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.
(55) Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fué puesto su cuerpo.
(19) Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fué varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;
(21) Mas nosotros esperábamos que él era el que había de redimir á Israel: y ahora sobre todo esto, hoy es el tercer día que esto ha acontecido.
(23) Y no hallando su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dijeron que él vive.
(24) Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho; mas á él no le vieron.
(25) Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
(27) Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, declarábales en todas las Escrituras lo que de él decían.
(28) Y llegaron á la aldea á donde iban: y él hizo como que iba más lejos.
(31) Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos.
(36) Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, él se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz á vosotros.
(38) Mas él les dice: ¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos á vuestros corazones?
(43) Y él tomó, y comió delante de ellos.
(44) Y él les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas de mí en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los salmos.
(3) Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho.
(3) Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho.
(4) En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
(7) Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que todos creyesen por él.
(8) No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
(10) En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él; y el mundo no le conoció.
(15) Juan dió testimonio de él, y clamó diciendo: Este es del que yo decía: El que viene tras mí, es antes de mí: porque es primero que yo.
(18) A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.