Concordancia de la Biblia Reina-Valera
le (2,470 apariciones)
(25) El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo, ó de los hombres? Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué pues no le creísteis?
(28) Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy á trabajar en mi viña.
(30) Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fué.
(32) Porque vino á vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.
(32) Porque vino á vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.
(39) Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron.
(39) Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron.
(41) Dícenle: á los malos destruirá miserablemente, y su viña dará á renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos.
(44) Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.
(46) Y buscando cómo echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenían por profeta.
(12) Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Mas él cerró la boca.
(15) Entonces, idos los Fariseos, consultaron cómo le tomarían en alguna palabra.
(19) Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.
(23) Aquel día llegaron á él los Saduceos, que dicen no haber resurrección, y le preguntaron,
(37) Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente.
(43) El les dice: ¿Pues cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo:
(45) Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su Hijo?
(46) Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.
(15) ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno doble más que vosotros.
(46) Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare haciendo así.
(47) De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondrá.
(51) Y le cortará por medio, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro y el crujir de dientes.
(21) Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.
(23) Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.
(26) Y respondiendo su señor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabías que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí;
(29) Porque á cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá más; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.
(29) Porque á cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá más; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.
(37) Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber?
(44) Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó huésped, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos?
(15) Y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le señalaron treinta piezas de plata.
(24) A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.
(25) Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro? Dícele: Tú lo has dicho.
(33) Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca seré escandalizado.
(34) Jesús le dice: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.
(48) Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle.
(49) Y luego que llegó á Jesús, dijo: Salve, Maestro. Y le besó.
(50) Y Jesús le dijo: Amigo, ¿á qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano á Jesús, y le prendieron.
(50) Y Jesús le dijo: Amigo, ¿á qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano á Jesús, y le prendieron.
(51) Y he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, é hiriendo á un siervo del pontífice, le quitó la oreja.
(52) Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán.
(57) Y ellos, prendido Jesús, le llevaron á Caifás pontífice, donde los escribas y los ancianos estaban juntos.
(58) Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del pontífice; y entrando dentro, estábase sentado con los criados, para ver el fin.
(62) Y levantándose el pontífice, le dijo: ¿No respondes nada? ¿qué testifican éstos contra ti?
(63) Mas Jesús callaba. Respondiendo el pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.
(64) Jesús le dijo: Tú lo has dicho: y aun os digo, que desde ahora habéis de ver al Hijo del hombre sentado á la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo.
(67) Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de bofetadas; y otros le herían con mojicones,
(67) Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de bofetadas; y otros le herían con mojicones,
(67) Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de bofetadas; y otros le herían con mojicones,
(71) Y saliendo él á la puerta, le vió otra, y dijo á los que estaban allí: También éste estaba con Jesús Nazareno.
(75) Y se acordó Pedro de las palabras de Jesús, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.