Concordancia de la Biblia Reina-Valera
porque (4,209 apariciones)
(1) ALELUYA. Alabad á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
(33) Porque hicieron se rebelase su espíritu, como lo expresó con sus labios.
(1) ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
(1) ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
(9) Porque sació al alma menesterosa, y llenó de bien al alma hambrienta.
(16) Porque quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro.
(30) Alégranse luego porque se reposaron; y él los guía al puerto que deseaban.
(4) Porque grande más que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad.
(12) Danos socorro en la angustia: porque mentirosa es la salud del hombre.
(2) Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto sobre mí: han hablado de mí con lengua mentirosa,
(21) Y tú, Jehová Señor, haz conmigo por amor de tu nombre: líbrame, porque tu misericordia es buena.
(22) Porque yo estoy afligido y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí.
(31) Porque él se pondrá á la diestra del pobre, para librar su alma de los que le juzgan.
(2) Porque ha inclinado á mí su oído, invocaréle por tanto en todos mis días.
(7) Vuelve, oh alma mía, á tu reposo; porque Jehová te ha hecho bien.
(2) Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya.
(1) ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
(1) ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
(21) Te alabaré, porque me has oído, y me fuiste por salud.
(29) Alabad á Jehová porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
(29) Alabad á Jehová porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
(22) Aparta de mí oprobio y menosprecio; porque tus testimonios he guardado.
(35) Guíame por la senda de tus mandamientos; porque en ella tengo mi voluntad.
(39) Quita de mí el oprobio que he temido: porque buenos son tus juicios.
(43) Y no quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad; porque á tu juicio espero.
(45) Y andaré en anchura, porque busqué tus mandamientos.
(50) Esta es mi consuelo en mi aflicción: porque tu dicho me ha vivificado.
(56) Esto tuve, porque guardaba tus mandamientos.
(66) Enséñame bondad de sentido y sabiduría; porque tus mandamientos he creído.
(74) Los que te temen, me verán, y se alegrarán; porque en tu palabra he esperado.
(77) Vengan á mí tus misericordias, y viva; porque tu ley es mi deleite.
(78) Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: yo empero, meditaré en tus mandamientos.
(80) Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; porque no sea yo avergonzado.
(83) Porque estoy como el odre al humo; mas no he olvidado tus estatutos.
(91) Por tu ordenación perseveran hasta hoy las cosas criadas; porque todas ellas te sirven.
(93) Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; porque con ellos me has vivificado.
(94) Tuyo soy yo, guárdame; porque he buscado tus mandamientos.
(98) Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; porque me son eternos.
(99) Más que todos mis enseñadores he entendido: porque tus testimonios son mi meditación.
(100) Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos.
(102) No me aparté de tus juicios; porque tú me enseñaste.
(111) Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón.
(118) Hollaste á todos los que se desvían de tus estatutos: porque mentira es su engaño.
(131) Mi boca abrí y suspiré; porque deseaba tus mandamientos.
(136) Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley.
(139) Mi celo me ha consumido; porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.
(153) RESH. Mira mi aflicción, y líbrame; porque de tu ley no me he olvidado.
(155) Lejos está de los impíos la salud; porque no buscan tus estatutos.
(158) Veía á los prevaricadores, y carcomíame; porque no guardaban tus palabras.
(168) Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; porque todos mis caminos están delante de ti.