Concordancia de la Biblia Reina-Valera
tú (1,397 apariciones)
(1) Salmo de David. A TI clamaré, oh Jehová, fortaleza mía: no te desentiendas de mí; porque no sea yo, dejándome tú, semejante á los que descienden al sepulcro.
(7) Porque tú, Jehová, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fuí conturbado.
(10) Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí: Jehová, sé tú mi ayudador.
(3) Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás, y me encaminarás.
(4) Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza.
(5) En tu mano encomiendo mi espíritu: tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.
(14) Mas yo en ti confié, oh Jehová: yo dije: Dios mío eres tú.
(22) Y decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos: tú empero oíste la voz de mis ruegos, cuando á ti clamaba.
(5) Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)
(7) Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)
(10) Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja?
(22) Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes.
(8) Embriagarse han de la grosura de tu casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
(15) Porque á ti, oh Jehová, esperé yo: tú responderás, Jehová Dios mío.
(9) Enmudecí, no abrí mi boca; porque tú lo hiciste.
(5) Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados.
(9) Anunciado he justicia en grande congregación: he aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.
(11) Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
(17) Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
(10) Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, y daréles el pago.
(2) Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
(2) Tú con tu mano echaste las gentes, y los plantaste á ellos; afligiste los pueblos, y los arrojaste.
(4) Tú, oh Dios, eres mi rey: manda saludes á Jacob.
(7) Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, y has avergonzado á los que nos aborrecían.
(7) Con viento solano quiebras tú las naves de Tharsis.
(18) Si bien mientras viviere, dirá dichosa á su alma: y tú serás loado cuando bien te tratares.
(15) E invócame en el día de la angustia: te libraré, y tú me honrarás.
(16) Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca,
(17) Pues que tú aborreces el castigo, y echas á tu espalda mis palabras?
(18) Si veías al ladrón, tú corrías con él; y con los adúlteros era tu parte.
(21) Estas cosas hiciste, y yo he callado: pensabas que de cierto sería yo como tú: yo te argüiré, y pondrélas delante de tus ojos.
(6) He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
(16) Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; no quieres holocausto.
(17) Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
(13) Mas tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar:
(23) Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de la sepultura: los hombres sanguinarios y engañadores no demediarán sus días: empero yo confiaré en ti.
(8) Mis huídas has tú contado: pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu libro?
(5) Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para visitar todas las gentes: no hayas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. (Selah.)
(8) Mas tú, Jehová, te reirás de ellos, te burlarás de todas las gentes.
(1) Al Músico principal: sobre Susan-Heduth: Michtam de David, para enseñar, cuando tuvo guerra contra Aram-Naharaim y contra Aram de Soba, y volvió Joab, é hirió de Edom en el valle de las Salinas doce mil. OH Dios, tú nos has desechado, nos disipaste; te has airado: vuélvete á nosotros.
(10) Ciertamente, tú, oh Dios, que nos habías desechado; y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.
(3) Porque tú has sido mi refugio, y torre de fortaleza delante del enemigo.
(5) Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, has dado heredad á los que temen tu nombre.
(12) Y de ti, oh Señor, es la misericordia: porque tú pagas á cada uno conforme á su obra.
(1) Salmo de David, estando en el desierto de Judá. DIOS, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas;
(2) Tú oyes la oración: á ti vendrá toda carne.
(3) Palabras de iniquidades me sobrepujaron: mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.
(4) Dichoso el que tú escogieres, é hicieres llegar á ti, para que habite en tus atrios: seremos saciados del bien de tu casa, de tu santo templo.
(5) Con tremendas cosas, en justicia, nos responderás tú, oh Dios de nuestra salud, esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines de la mar.
(6) Tú, el que afirma los montes con su potencia, ceñido de valentía: