Concordancia de la Biblia Reina-Valera
tú (1,397 apariciones)
(17) Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno.
(26) El me llamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salud.
(38) Mas tú desechaste y menospreciaste á tu ungido; y te has airado con él.
(1) Oración de Moisés varón de Dios. SEÑOR, tú nos has sido refugio en generación y en generación.
(2) Antes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
(9) Porque tú has puesto á Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,
(8) Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.
(10) Empero tú ensalzarás mi cuerno como el de unicornio: seré ungido con aceite fresco.
(2) Firme es tu trono desde entonces: tú eres eternalmente.
(12) Bienaventurado el hombre á quien tú, JAH, castigares, y en tu ley lo instruyeres;
(9) Porque tú, Jehová, eres alto sobre toda la tierra: eres muy ensalzado sobre todos los dioses.
(4) Y la gloria del rey ama el juicio: tú confirmas la rectitud; tú has hecho en Jacob juicio y justicia.
(4) Y la gloria del rey ama el juicio: tú confirmas la rectitud; tú has hecho en Jacob juicio y justicia.
(8) Jehová Dios nuestro, tú les respondías: tú les fuiste un Dios perdonador, y vengador de sus obras.
(8) Jehová Dios nuestro, tú les respondías: tú les fuiste un Dios perdonador, y vengador de sus obras.
(12) Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre, y tu memoria para generación y generación.
(13) Tú levantándote, tendrás misericordia de Sión; porque el tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado.
(25) Tú fundaste la tierra antiguamente, y los cielos son obra de tus manos.
(26) Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán; como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados:
(27) Mas tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.
(8) Subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundaste.
(10) Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes.
(11) Ciertamente tú, oh Dios, que nos habías desechado; y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.
(21) Y tú, Jehová Señor, haz conmigo por amor de tu nombre: líbrame, porque tu misericordia es buena.
(27) Y entiendan que esta es tu mano; que tú, Jehová, has hecho esto.
(28) Maldigan ellos, y bendice tú: levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.
(3) Tu pueblo serálo de buena voluntad en el día de tu poder, en la hermosura de la santidad: desde el seno de la aurora, tienes tú el rocío de tu juventud.
(4) Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melchîsedech.
(5) ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?
(8) Pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, y mis pies de desbarrar.
(28) Mi Dios eres tú, y á ti alabaré: Dios mío, á ti ensalzaré.
(4) Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos.
(12) Bendito tú, oh Jehová: enséñame tus estatutos.
(68) Bueno eres tú, y bienhechor: enséñame tus estatutos.
(90) Por generación y generación es tu verdad: tú afirmaste la tierra, y persevera.
(102) No me aparté de tus juicios; porque tú me enseñaste.
(114) Mi escondedero y mi escudo eres tú: en tu palabra he esperado.
(137) TZADDI. Justo eres tú, oh Jehová, y rectos tus juicios.
(151) Cercano estás tú, oh Jehová; y todos tus mandamientos son verdad.
(2) Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y tendrás bien.
(8) Levántate, oh Jehová, á tu reposo; tú y el arca de tu fortaleza.
(8) Hija de Babilonia destruída, bienaventurado el que te diere el pago de lo que tú nos hiciste.
(7) Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y salvaráme tu diestra.
(1) Al Músico principal: Salmo de David. OH Jehová, tú me has examinado y conocido.
(2) Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos.
(4) Pues aun no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda.
(8) Si subiere á los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.
(8) Si subiere á los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.
(13) Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre.
(6) He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.