Concordancia de la Biblia Reina-Valera
todos (2,265 apariciones)
(35) Entonces sentándose, llamó á los doce, y les dice: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.
(35) Entonces sentándose, llamó á los doce, y les dice: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.
(49) Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.
(44) Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos.
(32) Y si dijéremos, de los hombres, tememos al pueblo: porque todos juzgaban de Juan, que verdaderamente era profeta.
(28) Y llegándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?
(29) Y Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.
(33) Y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á sí mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios.
(43) Entonces llamando á sus discípulos, les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca:
(44) Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.
(13) Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.
(37) Y las cosas que á vosotros digo, á todos las digo: Velad.
(23) Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les dió: y bebieron de él todos.
(27) Jesús entonces les dice: Todos seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y serán derramadas las ovejas.
(29) Entonces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo.
(31) Mas él con mayor porfía decía: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo.
(50) Entonces dejándole todos sus discípulos, huyeron.
(53) Y trajeron á Jesús al sumo sacerdote; y se juntaron á él todos los príncipes de los sacerdotes y los ancianos y los escribas.
(64) Oído habéis la blasfemia: ¿qué os parece? Y ellos todos le condenaron ser culpado de muerte.
(6) Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprensión en todos los mandamientos y estatutos del Señor.
(63) Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.
(65) Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de Judea fueron divulgadas todas estas cosas.
(66) Y todos los que las oían, las conservaban en su corazón, diciendo: ¿Quién será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.
(71) Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron;
(75) En santidad y en justicia delante de él, todos los días nuestros.
(3) E iban todos para ser empadronados, cada uno á su ciudad.
(18) Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.
(31) La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;
(38) Y ésta, sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor, y hablaba de él á todos los que esperaban la redención en Jerusalem.
(41) E iban sus padres todos los años á Jerusalem en la fiesta de la Pascua.
(47) Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas.
(15) Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, si él fuese el Cristo,
(16) Respondió Juan, diciendo á todos: Yo, á la verdad, os bautizo en agua; mas viene quien es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: él os bautizará en Espíritu Santo y fuego;
(5) Y le llevó el diablo á un alto monte, y le mostró en un momento de tiempo todos los reinos de la tierra.
(7) Pues si tú adorares delante de mí, serán todos tuyos.
(15) Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.
(20) Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
(22) Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?
(28) Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas;
(36) Y hubo espanto en todos, y hablaban unos á otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta, que con autoridad y potencia manda á los espíritus inmundos, y salen?
(37) Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca.
(40) Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían á él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.
(9) Porque temor le había rodeado, y á todos los que estaban con él, de la presa de los peces que habían tomado;
(26) Y tomó espanto á todos, y glorificaban á Dios; y fueron llenos de temor, diciendo: Hemos visto maravillas hoy.
(10) Y mirándolos á todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fué restaurada.
(19) Y toda la gente procuraba tocarle; porque salía de él virtud, y sanaba á todos.
(26) ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque así hacían sus padres á los falsos profetas.
(16) Y todos tuvieron miedo, y glorificaban á Dios, diciendo: Que un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y que Dios ha visitado á su pueblo.
(35) Mas la sabiduría es justificada de todos sus hijos.
(40) Y aconteció que volviendo Jesús, recibióle la gente; porque todos le esperaban.