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Concordancia de la Biblia Reina-Valera

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todos (2,265 apariciones)

(31) El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.

(31) El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.

(23) Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

(28) No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;

(45) Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios. Así que, todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene á mí.

(21) Jesús respondió, y díjoles: Una obra hice, y todos os maravilláis.

(8) Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y robadores; mas no los oyeron las ovejas.

(29) Mi Padre que me las dió, mayor que todos es: y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

(48) Si le dejamos así, todos creerán en él: y vendrán los Romanos, y quitarán nuestro lugar y la nación.

(32) Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mí mismo.

(10) Dícele Jesús: El que está lavado, no necesita sino que lave los pies, mas está todo limpio: y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

(11) Porque sabía quién le había de entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.

(18) No hablo de todos vosotros: yo sé los que he elegido: mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.

(35) En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

(2) Como le has dado la potestad de toda carne, para que dé vida eterna á todos los que le diste.

(21) Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste.

(20) Jesús le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se juntan todos los Judíos, y nada he hablado en oculto.

(40) Entonces todos dieron voces otra vez, diciendo: No á éste, sino á Barrabás. Y Barrabás era ladrón.

(14) Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

(19) Y fué notorio á todos los moradores de Jerusalem; de tal manera que aquel campo es llamado en su propia lengua, Acéldama, que es, Campo de sangre.

(24) Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál escoges de estos dos,

(1) Y COMO se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos;

(4) Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen.

(7) Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: He aquí ¿no son Galileos todos estos que hablan?

(12) Y estaban todos atónitos y perplejos, diciendo los unos á los otros: ¿Qué quiere ser esto?

(14) Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó su voz, y hablóles diciendo: Varones Judíos, y todos los que habitáis en Jerusalem, esto os sea notorio, y oid mis palabras.

(32) A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

(39) Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

(44) Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes;

(45) Y vendían las posesiones, y las haciendas, y repartíanlas á todos, como cada uno había menester.

(16) Y en la fe de su nombre, á éste que vosotros veis y conocéis, ha confirmado su nombre: y la fe que por él es, ha dado á éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

(18) Empero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.

(24) Y todos los profetas desde Samuel y en adelante, todos los que han hablado, han anunciado estos días.

(24) Y todos los profetas desde Samuel y en adelante, todos los que han hablado, han anunciado estos días.

(6) Y Anás, príncipe de los sacerdotes, y Caifás, y Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje sacerdotal;

(10) Sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.

(16) Diciendo: ¿Qué hemos de hacer á estos hombres? porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria á todos los que moran en Jerusalem, y no lo podemos negar.

(21) Ellos entonces los despacharon amenazándolos, no hallando ningún modo de castigarlos, por causa del pueblo; porque todos glorificaban á Dios de lo que había sido hecho.

(31) Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con confianza.

(33) Y los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran esfuerzo; y gran gracia era en todos ellos.

(34) Que ningún necesitado había entre ellos: porque todos los que poseían heredades ó casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido,

(5) Entonces Ananías, oyendo estas palabras, cayó y espiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.

(11) Y vino un gran temor en toda la iglesia, y en todos los que oyeron estas cosas.

(12) Y por las manos de los apóstoles eran hechos muchos milagros y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.

(16) Y aun de las ciudades vecinas concurría multitud á Jerusalem, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; los cuales todos eran curados.

(17) Entonces levantándose el príncipe de los sacerdotes, y todos los que estaban con él, que es la secta de los Saduceos, se llenaron de celo;

(21) Y oído que hubieron esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban. Entre tanto, viniendo el príncipe de los sacerdotes, y los que eran con él, convocaron el concilio, y á todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron á la cárcel para que fuesen traídos.

(36) Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien; al que se agregó un número de hombres como cuatrocientos: el cual fué matado; y todos los que le creyeron fueron dispersos, y reducidos á nada.

(37) Después de éste, se levantó Judas el Galileo en los días del empadronamiento, y llevó mucho pueblo tras sí. Pereció también aquél; y todos los que consintieron con él, fueron derramados.

(42) Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar á Jesucristo.